Repaso a las asignaciones de espectro radioeléctrico en América Latina y el Caribe durante 2023

El 2023 será para el sector de las telecomunicaciones de América Latina un año sin precedentes en lo relacionado con la asignación de espectro radioeléctrico. Los distintos países de la región han reconocido el rol de la tecnología como impulsor de desarrollo económico e instrumento que puede utilizarse para ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida.

Obviamente estas dos circunstancias no suceden por arte de magia, las redes de telecomunicaciones solo viabilizan oportunidades que tienen que ser aprovechadas por el mercado. Para que esto ocurra, a nivel gobierno debe haber planes a largo plazo para aprovechar el crecimiento en cobertura de telecomunicaciones con impulsar mayores eficiencias en los distintos segmentos de la economía para de esta manera incrementar la productividad.

A nivel individual el desafío no es menor. Hay que educar a las personas para que entiendan que más allá de poder chatear, ver series de televisión o jugar, los servicios de telecomunicaciones representan una gran oportunidad de desarrollo personal. Es necesario complementar lo que ya se conoce, por ejemplo, de un servicio celular como medio de entretenimiento y comunicación para que las personas entiendan que también es una herramienta para educarse, hacer trámites gubernamentales a una fracción del costo de procesos presenciales y, como ya se observó durante la pandemia del COVID-19, una parte integral del trabajo.

Menciono el servicio celular porque dentro del mundo de las telecomunicaciones es la alternativa de acceso más barata que tienen los usuarios. Esto se contempla considerando que ofrece desde 1995 alternativas de pago prepago y brinda al usuario conectividad ubicua, debido a que la línea se desplaza a las mismas localidades donde lo hace su dueño.

Desde el lado de los operadores de telecomunicaciones, las redes inalámbricas son más fáciles de desarrollar una vez se desea ampliar la cobertura si es que se contrasta con alternativas cableadas como la fibra óptica o el cobre. Asimismo, son sumamente más baratas que las alternativas satelitales existentes, una diferencia en precios que se infiere claramente al notar que solo Ciudad de México, Buenos Aires o Sao Paulo, tienen más conexiones móviles por medio de redes terrestres que todo el planeta Tierra por medio de alternativas satelitales. Habría que esperar el despegue de la oferta de servicios móviles y de banda ancha que las nuevas flotas de baja órbita satelital podrían ofrecer al mercado en un futuro cercano.

¿Por qué 2023 será paradigmático en temas de asignación de espectro radioeléctrico? Simplemente porque más de 15 países de las Américas, incluyendo México, han indicado sus intenciones de entregar a los operadores móviles este insumo con la intención de que expandan sus redes de 4G y comiencen a impulsar la adopción de servicios de 5G.

Hasta la fecha se han celebrado exitosamente tres procesos de asignación de espectro en América Latina: Uruguay (entregando un total de 300 MHz en 3.5 GHz), Guatemala (120 MHz en 2.5 GHz) y Perú (90 MHz entre AWS-3 y 2.3 GHz). Lo interesante de estos procesos es que todos estos mercados ya contaban con redes de 5G en distintas fases de desarrollo y el espectro adicional podría servir para impulsar el crecimiento de estas redes o el lanzamiento de la tecnología por algún operador que en estos momentos no la esté comercializando.

Otro proceso de asignación de espectro que no hizo mucha prensa en America Latina ocurrió en los territorios que comprenden el Departamento de Ultramar del Caribe Francés donde distintos operadores se hicieron de espectro en las frecuencias de 3.4 GHz a 3.8 GHz (bloques que van de 50 MHz a 100 MHz en Guyana, San Martin y San Bartolomeo), 700 MHz (bloques de 5 MHz a 10 MHz en estos tres mercados) y 900 MHz (4.8 MHz en San Bartolomeo). El objetivo de estos procesos es mejorar la calidad de las redes y viabilizar el lanzamiento de 5G en estos territorios de Francia.

Un aspecto interesante de estos procesos es que podríamos decir que fueron mostrando las distintas fases de la evolución de cómo se administra el espectro en la actualidad. Mientras que en Uruguay el factor decisivo fue el monetario, en Guatemala el Estado se quedó con el 25% del monto ofertado por los operadores mientras que el 75% restante se queda en la Superintendencia de Telecomunicaciones (SIT) para que implemente el Plan Nacional de Conectividad Digital. Estos fondos podrán ser utilizados por cualquier operador aprobado por la SIT, incluyendo mas de 120 prestadores de servicio de Internet (ISP, por sus siglas en ingles), dando prioridad a conectar prestadores de servicios de educación, salud y seguridad. Finalmente, en Perú, la totalidad de lo ofertado será utilizado para cumplir con los compromisos de despliegue de infraestructura que aceptó el operador.

Se podría llegar a pensar que estos tres primeros procesos podrían servir de alarma y lección al resto de las jurisdicciones regionales. Si miramos el mapa tenemos mercados como el de Argentina, Bahamas, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Islas Caimán, Jamaica, México, Panamá, República Dominicana y Trinidad & Tobago, como algunos de los países que han mencionado la necesidad de asignar espectro radioeléctrico en un futuro cercano. Tres países de América Latina ya se han comprometido a efectuar sus procesos durante el 2023: Argentina, Colombia y México.

La ruta de estos tres procesos no ha estado libre de obstáculos. Por ejemplo, en el caso de Argentina la situación macroeconómica con el país atravesando un proceso de hiperinflación y restricciones cambiarias que incluyen una multiplicidad de cambios de peso a dólar, hace prácticamente imposible que se efectúe un proceso en el que se impongan requisitos de despliegue de infraestructura a menos que el gobierno garantice a los ofertantes por espectro que podrán obtener dólares para importar equipos. Sin embargo, el proceso promete ser uno en el que el gobierno pueda anunciar un triunfo antes de las elecciones presidenciales de Octubre 2023 y los operadores puedan deshacerse de pesos que cada semana pierden parte de su valor.

La situación en Colombia es distinta. El mercado precisa de espectro adicional para lanzar los servicios de 5G, pero como el resto de la región, también se encuentra atravesando un periodo macroeconómico que no es muy positivo. Sin embargo. El agravante en este mercado es que aparte de una subasta de espectro que está planteada para el 20 de diciembre de 2023, los operadores aún se encuentran invirtiendo en los requisitos de despliegue de infraestructura adquiridos por la subasta de diciembre de 2019 que tenía como propósito impulsar 4G en el país.

No obstante, la pandemia del COVID-19 impuso demoras no planeadas a los distintos prestadores de servicio móvil del país. Además, durante el 2023 vencen alrededor del 70% de las concesiones de espectro que se utilizan en el país con otro grupo de concesiones venciendo durante la primera mitad de 2024. En otras palabras, una nueva subasta podría suponer una sobrecarga monetaria en los operadores del país, esto a pesar de que el gobierno haya decidido adoptar el modelo brasileño de 90:10 con 90% de lo ofertado dirigido a despliegues de infraestructura y compromisos de cobertura. Cabe señalar que esto es una mejora a lo sucedido en 2019 cuando la fórmula fue de 60:40, con 60% para compromisos de cobertura.

Mientras que en México la situación ya es harto conocida para el sector de las telecomunicaciones. La entidad que reúne a los expertos en la materia, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) repetidamente por medio de sus comisionados y otros funcionarios, han expresado repetidamente que los costos de espectro de México van en detrimento del desarrollo del sector. Otras voces han apoyado estas aseveraciones al recordar que estos altos precios lo único que logran es crear barreras artificiales a los operadores de menor porte del mercado. El resultado ya se ha visto, el retorno de todas las concesiones de espectro de un operador y el de varios bloques de espectro por parte de otro operador. Asimismo, aparentemente sólo hay un operador interesado en participar en la próxima subasta IFT-12 (si es que se celebra sin otros participantes). Todo resultado de tener como autoridad que decide cuánto cobrará el erario por espectro a una entidad que no se especializa en temas de telecomunicaciones.

Independientemente de si se aclara el panorama en Argentina, Colombia y México o si otras jurisdicciones traducen su interés de asignar espectro adicional a acciones concretas, lo que estamos resolviendo es solo la primera parte del problema. Una vez se asignen las frecuencias y se comience a construir la red queda ver cómo se impulsa el crecimiento de subscriptores cuando aún no tenemos teléfonos celulares para los operadores a menos de US$ 150 a US$ 180 dólares. ¿Cómo motivar a los usuarios a migrar a 5G? ¿Qué servicio es el que ayudará a los operadores a impulsar esta migración?

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