Columnista Invitado, Omar de León

Omar de León cuenta con más de 45 años de experiencia en el sector de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC). En la actualidad se desempeña como CEO de Teleconsult, empresa basada en Uruguay.  El Sr. De León es considerado uno de los principales expertos en telecomunicaciones de América Latina. Su cuenta de Twitter es @omardluy.

Las redes de quinta generación han sido diseñadas con el objetivo principal de satisfacer múltiples exigencias de nuevos servicios y aplicaciones, y especialmente de las relacionadas con la IoT críticas, con muy bajo retardo, segmentación virtual de la red de extremo a extremo con prestaciones configurables por segmento y con segmentos paquetizables, muy alta velocidad (eMBB), bajos costo y consumo de energía por bit, incorporación masiva de tecnologías de digitalización y virtualización, entre otras.

Los bajos costos hundidos originados en que la cobertura de un área se logra con una radiobase y no es necesario instalar un árbol de cable hasta las cajas NAP o Drop Box sobre la base de una demanda estimada, hace de la NR5G un acceso que compite con la fibra óptica y las redes HFC (DOCSIS 4.0). Así se observa su uso intenso en FWA y principalmente al inicio de los despliegues.

Por todo ésto la 5G adquiere una potencia de servicio no alcanzada en las generaciones anteriores, ni en velocidad, ni menos aún en prestaciones especiales y requeridas por la nueva demanda. Por ejemplo, un servicio de salud desarrollado a partir de aplicaciones IoT críticas solamente es soportado por 5G.

Si bien tiene estas características la hacen especial, aspecto que favorece la demanda; estos despliegues se enfrentan a riesgos y limitaciones que pueden retraer a los operadores si no identifican un ROI, más retorno en imagen, que las justifiquen:

  1. Aplicaciones y servicios que requieran necesariamente la 5G con creación y evolución no previsible con certeza hasta estar desarrollados e internalizados por la población.
  2. Inversiones de los operadores muy importantes en general, y principalmente cuando se debe desplegar toda su potencia incluyendo las bandas milimétricas.
  3. Marcos legales y regulatorios todavía en proceso de evolución hacia modelos más avanzados como los de la Quinta Generación Regulatoria de la UIT, incluyendo instrumentos adecuados a la 5G.

Estos puntos pueden ser mitigados a través de políticas que apunten a su desarrollo. Debido a que el empuje tecnológico en el que se inserta la 5G abarca toda la digitalización en general, incluyendo también la IoT como uno de sus motores, debería existir una Institución de Gobernanza como lugar natural para la gestión de una Estrategia Nacional Multisectorial, considerando la participación de todas las partes interesadas en la elaboración de su propuesta, y principalmente en la recomendación de las prioridades. Varios países adoptan una estructura más descentralizada que también es válida para esos objetivos.

En cuanto a las aplicaciones y servicios, éstas se desarrollan en el mundo con un gran empuje en los países más avanzados, y con las incertidumbres ya mencionadas desde la óptica de los operadores, permeando luego hacia los demás países. Pero no es una política válida esperar solo por la llegada desde el exterior ya que se producirían dos fenómenos simultáneos: la atrofia relativa del ecosistema de la digitalización, aumentando la eventual brecha de productividad entre países y dificultando más la recuperación en esfuerzo y plazos, y la realimentación negativa que surge cuando los avances mayores de otros países llegan a través de productos y servicios importados que, por ser producidos más eficientemente, sustituyen a los nacionales.

Por ello es crucial que dentro de la Estrategia Nacional se incluyan apoyos a verticales priorizados, educación formal durante todo el ciclo educativo orientado a un mundo digitalizado y educación permanente de los trabajadores, creación de polos de desarrollo tecnológico, habilitación de pruebas, adopción por parte de instituciones públicas, entre muchos otros instrumentos de política. La habilitación temprana de pruebas de 5G y el fomento de su aplicación a casos que se definan prioritarios es uno de los instrumentos destacados.    

La cuestión de las inversiones, que siempre se analiza con relación al flujo futuro de demanda, ha adquirido en los últimos tiempos algunas ópticas muy diferentes de las usuales.

En primer lugar, y afortunadamente para los ciudadanos, el acceso a Internet está adquiriendo finalmente un estatus similar al acceso a la salud, la educación, la justicia, entre otros servicios principales, generando un mayor aporte del Estado sin interferir negativamente en el mercado. El punto principal radica en que este acceso hoy debe ser de una velocidad adecuada a las necesidades actuales, lo que significa ingentes inversiones en cobertura y capacidad de acceso. Sin entrar en este momento en la cuantificación de este esfuerzo, analizaremos las inversiones y sus posibles instrumentos, en que ya no es viable el solo empleo de los Fondos de Universalización. Los instrumentos de financiación por parte del Estado son en general los siguientes:

  1. Subsidio a la demanda a través de planes básicos y en algunos casos también de terminales.
  2. Subsidio a la oferta orientado al despliegue de infraestructura principalmente a poblaciones o zonas carenciadas, suburbanas, rurales o dispersas. Puede provenir de Fondos de Universalización (improbable), de la Tesorería o de resignación del cobro por licencias de espectro.
  3. Directamente a través de empresas públicas o por participación público-privada. Estas empresas suelen operar solamente en el mercado mayorista.

 Se agrega ahora, con las aplicaciones y servicios sobre la 5G, un importante aumento previsto del consumo de banda ancha por usuario, el que generará presiones aún mayores sobre el despliegue de infraestructura, y especialmente en las bandas milimétricas y el backhaul. Esto implicará mayores inversiones por parte de los operadores frente a un panorama de posible estancamiento relativo de sus ingresos.

Un reciente documento de Kearny analiza la evolución de los ingresos de la economía digital en la década 2010 – 2020, en que pasa de 2,9 a 6,3 trillones de US$. En ese período la industria de la conectividad pasa de 1.567 a 1.617 billones de US$, o sea, un crecimiento casi nulo. Estando la industria de la conectividad en los cimientos del valor que genera todo lo demás, sería de especial atención un persistente estancamiento de ingresos considerando que, sin conectividad se derrumba la digitalización.

La situación en que los operadores enfrentan esta nueva generación 5G, para que realmente constituya un avance visible, requiere que no solamente los operadores desarrollen líneas de negocio “off core”, sino que, además, aparte de los esfuerzos que los gobiernos ya realizan o posiblemente realicen para la universalización, sea necesario observar el ecosistema en su conjunto.

En este sentido, en enero de 2022, la Comisión ha propuesto al Parlamento Europeo y al Consejo la firma de una declaración de principios y derechos para la transformación de la Década Digital en la Unión Europea. Esta Declaración se adjunta a una Comunicación[1] de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, y en el Capítulo II establece que se comprometen a: “… desarrollar marcos adecuados para que todos los agentes del mercado que se beneficien de la transformación digital asuman sus responsabilidades sociales y hagan una contribución justa y proporcionada a los costes de los bienes, servicios e infraestructuras públicos, en beneficio de todos los europeos.”

Estamos observando esta expresión de reconocimiento de la importancia de las infraestructuras y servicios públicos en el desarrollo del ecosistema digital. También la ETNO ha tomado cartas en el asunto y en su evento de mayo de 2022 genera estos disparadores: “¿Cómo contribuyen los diferentes actores del mercado al despliegue de 5G y FTTH? ¿Cómo se distribuyen los costos de red en toda la cadena de valor digital? ¿Qué pasa con la sostenibilidad financiera y medioambiental del ecosistema de internet de Europa?” Y escuchando las ponencias se observa el compromiso con esta línea de acción de recuperar el “centro del ring”. Este es un tema complejo de resolver pero que forma parte de las condicionantes para el desarrollo de la 5G, y de la digitalización en general.

En cuanto a los marcos regulatorios, resultaría necesario que los países aceleren las modificaciones o actualizaciones que permitan acciones de los operadores a los efectos de hacer más eficiente la operación. Entre ellas se encuentran:

  1. Disponer de un plan de atribución, ordenamiento y asignación de frecuencias que otorgue certezas a los operadores.
  2. Establecer un Mercado Secundario de Espectro para que el espectro fluya naturalmente hacia quien entiende que es capaz de generar mayor valor haciendo más eficiente el uso de este recurso escaso.
  3. Habilitar y fomentar la compartición de infraestructura pasiva y activa.
  4. Reducir las dificultades burocráticas para el despliegue de infraestructura física como ductos, torres y similares, contando además con el invalorable apoyo de los gobiernos locales.
  5. Regular la ciberseguridad, que es un elemento esencial para el éxito de los despliegues de la 5G y de las aplicaciones que la usan, abarcando la seguridad de los datos, la privacidad y la integridad de las redes.
  6. En general, es conveniente aplicar las “Reglas de Oro” del “GIRO[2]” de la UIT para “acelerar la adopción de la banda ancha móvil (y la fija eMBB), eliminando los obstáculos e incentivando a los actores del mercado”. Se agrega otro asunto esencial, junto a los demás pilares expresados en este documento, que es el primer pilar de Gobernanza Colaborativa Nacional con relación a un conjunto de autoridades reguladoras y Ministerios principalmente impactados por las TIC.

Como conclusión se puede observar que la llegada de la 5G y su real despliegue con toda su potencia, acelerando la digitalización en el mundo, se logrará en la medida en que se adopten políticas innovadoras no requeridas en las generaciones anteriores.


[1] COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES. Formulación de una Declaración Europea sobre los Derechos y Principios Digitales para la Década Digital. Bruselas, 26.1.2022, COM (2022) 27 final

[2] Global ICT Regulatory Outlook 2020 – Pointing the way forward to collaborative regulation.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión oficial de este blog.

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