Una de las principales curiosidades del mundo de las telecomunicaciones es el pensamiento de muchos especialistas y tomadores de decisión en los gobiernos de que la tecnología es estática. En ocasiones esto se traduce en un sentido de urgencia que no se justifica con la realidad del mercado. Una urgencia que lleva a agencias de gobierno a tomar decisiones apresuradas y a expertos a pronosticar beneficios inmediatos que en algunos casos no se asomarán en el mercado en años.

Ningún segmento de las telecomunicaciones sufre del mal de la falsa urgencia tanto como el sector de servicios móviles. Las razones son bastante obvias, mientras que los periodos de vida de la fibra óptica se pueden contar en décadas, cada diez años observamos la llegada de una nueva generación móvil que tendrá como vida promedio unas dos décadas.

Si trasladamos estos periodos de tiempo con lo que vemos en el mercado es fácil concluir que la 3G (y generaciones anteriores) está de salida, que el 4G se encuentra en ese punto dulce donde la expansión en cobertura poblacional va acompañada de teléfonos inteligentes baratos y con amplia variedad de modelos y la 5G empieza a expandirse paulatinamente por el territorio.

Ahora, si recordamos que la tecnología no es estática nos queda por preguntar cuál es la 5G que se viene desplegando en estos momentos en los mercados de América Latina. La respuesta es sencilla, la llamada ‘no autónoma’ (non-stand alone, NSA, en inglés) y que reutiliza parte de la infraestructura móvil ya desplegada por el operador. Esta reutilización de recursos abarata el lanzamiento y facilita la expansión de cobertura del 5G NSA y por ende es esta versión la que domina no tan sólo en América Latina sino en el mundo entero.

Desde una perspectiva técnica, el 3GPP, entidad que estandariza el 5G denomina al 5G NSA como la versión 15 (Release 15 en inglés). La gran virtud que tiene esta versión inicial de 5G es que permite ofrecer velocidades de banda ancha móvil mucho más rápidas que la generación anterior. De forma práctica el modelo de negocio que ha surgido del Release 15 se centra en estos momentos en la banda ancha inalámbrica fija, pues los operadores ven el servicio por medio de 5G como un buen sustituto a la fibra óptica al hogar y con la ventaja de ser más económico que la alternativa alámbrica. Los anuncios comerciales iniciales en Surinam, Uruguay y Perú se centraron en esta versión de la nueva generación móvil.

El 5G como red independiente llega de la mano del Release 16 del 3GPP. Esta versión apenas comienza a desplegarse en los distintos rincones del planeta. El líder latinoamericano indiscutible del despliegue de esta versión es Brasil, siendo Chile el país que parece estaría siguiendo los pasos del gigante regional. La principal ventaja de esta versión, aparte de mejoras en la transmisión de datos, es las mejoras en la capacidad de la tecnología para soportar el llamado internet de las cosas (IoT) masivo e industrial. Cuando consideramos el 5G como el habilitador de la transformación digital e impulsor del crecimiento económico gracias a mayores eficiencias en la productividad, estamos hablando mayormente del Release 16 y actualizaciones posteriores.

El Release 17, en estos momentos inexistente en despliegues comerciales, traerá nuevas ventajas como utilización de frecuencias sobre los 52 GHz y mayor soporte de baja latencia (existente desde el Release 15) para usos industriales de IoT. Es precisamente con esta versión de la tecnología donde muchas de las aplicaciones de robótica, procesos quirúrgicos remotos y la viabilidad de vehículos autónomos se hace más cercana.

Obviamente cada una de estas versiones tiene que estar acompañada de dispositivos que trabajen con cada una de ellas. El recambio tecnológico no sólo se da a nivel de infraestructura, sino también con el aparato que se va a conectar en la red indistintamente de si es un auto, un medidor de energía o un teléfono inteligente.

Es por esta razón, que cuando escuchen a algún experto o funcionario hablando acerca de cómo con 5G el futuro se hace más cercano, es preciso preguntar de cuál versión de la tecnología estamos hablando. Asimismo, es muy importante recordar, que quienes están lanzando la nueva tecnología son los operadores de telecomunicaciones y no los gobiernos. Los operadores de capital público si son bien administrados, a menos que sean forzados por sus accionistas, lanzarán 5G cuando consideren que las condiciones del mercado justifican la inversión.

Lo anterior no implica que los gobiernos estén exentos de responsabilidad en acelerar la llegada de nuevas tecnologías. Acciones como la asignación de espectro radioeléctrico, la creación de un marco legal moderno, la presencia de instituciones de regulación fuertes y la no discrecionalidad gubernamental son factores que ayudan a la llegada de nuevas tecnologías. Otros elementos como el poder adquisitivo y los costos de desplegar una red móvil para ofrecer servicio también son parte del proceso decisional de cada operador.

Sí, existen tecnologías que sirven como remedio temporal a la falta de insumos como el espectro radioeléctrico. Por ejemplo, la compartición dinámica de espectro (DSS por sus siglas en inglés), que permite a los operadores utilizar espectro que ya tienen asignado, y que fue adquirido para ofrecer servicios con tecnologías móviles anteriores, para lanzar 5G. Precisamente fue por medio de DSS que operadores en mercados tan diversos como Brasil, Estados Unidos, Islas Vírgenes Estadounidenses, Perú y Puerto Rico comenzaron a ofrecer 5G.

La ventaja del DSS es que permite a los operadores adelantar su lanzamiento de 5G en espera de la asignación de espectro radioeléctrico adicional para que la tecnología pueda funcionar a cabalidad. Sin embargo, DSS es una solución temporal. Mientras vaya creciendo la adopción de 5G, se hará evidente que el desempeño no es el mismo que si se hiciese por medio de bloques de espectro dedicados a la tecnología.

5G llegará a todos los mercados de América Latina de forma asimétrica, un fenómeno que se replicará internamente en cada país de la región. Lo importante es que cuando llegue esta tecnología tanto el sector empresarial, el gobierno y la población puedan utilizarla. Lanzar 5G por decir que se tiene la tecnología, pero sin ningún tipo de uso concreto, simplemente no hace sentido.

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