Una de los aspectos relacionados con la tecnología, en el que la mayoría de los expertos coinciden, es que impacta el comportamiento humano. Este impacto varía según el entorno del individuo. Por ejemplo, el acceso omnipresente al comercio electrónico. En países como China, donde como en otros lugares, permite a las personas comprar en línea y ahorrar tiempo, al no tener que trasladarse hasta un centro comercial.

Sin embargo, este cambio no ocurrió de forma aislada. Además de las políticas gubernamentales oficiales y la expansión de los servicios de Internet por parte de China Mobile, China Telecom y China Unicom (entre otros proveedores de servicios), empresas como Alibaba y Tencent han tenido un papel importante en el comercio electrónico en ese país. Además, otras entidades juegan un papel fundamental en el crecimiento exitoso del comercio electrónico, siendo una de ellas China Post. Sin su sistema de entrega de correo, respaldado por una plataforma digital de logística avanzada, el comercio electrónico de sus empleados nunca podría haber tenido éxito.

Pero, continuando con este ejemplo, según las estadísticas oficiales del CNNIC de China, solo el 73% de la población del país tenía acceso a alguna conectividad a Internet a fines de 2021. Eso significa aproximadamente 140 millones de personas sin ninguna posibilidad de utilizar el comercio electrónico. Pero, cuando comencemos a considerar otras variables como el tipo de conectividad, la logística y el acceso al crédito, entre otras, es probable que este número aumente.

Es por esta razón que cuando una persona afirma que ha sido criada en un ambiente en el que ha tenido siempre acceso a tecnología de punta, lo primero que infiero es que se trata de una persona que siempre ha vivido en las áreas urbanas económicamente más importantes de su país. Las tecnologías tardan mucho más en llegar a las zonas rurales o menos pobladas, como ha sucedido con tecnologías anteriores a lo largo de la historia.

No obstante, la próxima generación del Internet de las Cosas (IoT) hace que la digitalización de procesos sea viable en muchas partes del mundo y no necesariamente en zonas urbanas. La llegada de 5G facilitará y acelerará la adopción de IoT debido a sus capacidades de admitir más conexiones por kilómetro cuadrado (hasta 1 millón). Además, el menor costo de la conectividad (experimentado por el consumidor en descargas más baratas) permite un retorno de la inversión positivo en el uso de dispositivos de máquina a máquina. En cambio, era prohibitivo hace apenas cinco años.

Por otra parte, el uso de IoT con el objetivo de hacer más eficientes segmentos de la economía como el agropecuario, el minero o el de la pesca, puede llevar a hacer rentable el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones con bajos niveles de densidad poblacional en los que anteriormente no se justificaba este tipo de inversión, pues solo conectar seres humanos no generaba suficientes ingresos a los operadores de telecomunicaciones.

Asimismo, como se observa en el ejemplo del comercio electrónico en China, el IoT no es algo que sucede de manera aislada. Entre las tecnologías que cada vez tomarán un rol más importante en su interacción con el IoT se encuentra la Inteligencia Artficial (IA). Desde mi perspectiva, estas tecnologías son complementarias. Por ejemplo, el uso de IoT puede requerir servicios en la nube y análisis que a su vez puede requerir el uso de IA.

Esto nos lleva a otro tema, con la llegada de la Inteligencia Artificial (IA), se está revisando el concepto establecido de que la tecnología es neutral, mala o buena. Para que un sistema de IA funcione, necesita aportes proporcionados por seres humanos. Dado que los seres humanos no son neutrales, sus prejuicios se verán reflejados directa o indirectamente por la IA. Los estudios sobre el uso de la IA en diferentes campos muestran que los resultados de la implementación reflejan el sesgo histórico observado en esos campos durante años y que son parte de la data con la que se aliemnta al sistema de IA.

También es conveniente recordar otras ciencias cuando abordamos este tema. Los prejuicios humanos se derivan de la educación social y otros elementos como la cultura, la religión y las creencias políticas. Por lo tanto, lo que se considera aceptable en una cultura, podría ser totalmente rechazado por otra. Consideremos la creación de una IA cuyo objetivo principal es promover la inclusión e identificar los mejores roles de liderazgo para las mujeres que estudian carreras relacionadas con ciencias, tecnología y matemáticas.

Si bien este tipo de IA sería elogiado en muchas sociedades occidentales y se consideraría un desarrollo positivo y un «buen» uso de la tecnología, las personas con antecedentes culturales diferentes podrían verlo como una herramienta que ayuda a distorsionar el orden natural de las cosas. El punto es que incluso antes de que comencemos a considerar el sesgo de programación que formará parte de un sistema de IA, los prejuicios sociales pueden obstaculizar o impedir el uso de tecnologías en determinadas circunstancias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Perfiles en Redes Sociales
Cerrar