Los próximos meses verán el lanzamiento y desarrollo de múltiples redes de 5G en América Latina. Los procesos de asignación de espectro radioeléctrico que ocurrieron durante 2023 en Argentina, Colombia, Guatemala, Perú y Uruguay, apuntaban a incrementar el insumo esencial de las comunicaciones inalámbricas para viabilizar el crecimiento de esta tecnología móvil en sus territorios. Asimismo, los próximos meses serán determinantes pues definirán el panorama de asignación de espectro de mercados como Costa Rica, Ecuador, México y República Dominicana.

Sin embargo, la gran incógnita continúa siendo México ya que su problemática es distinta a la de los otros tres países que quieren incrementar la cantidad asignada de espectro en sus jurisdicciones. Por ejemplo, en Costa Rica el operador estatal ya anunció sus intenciones de lanzar 5G durante 2024 y la problemática se centra en la capacidad de sus competidores en emularlo debido a la falta de espectro radioeléctrico.

Ecuador maneja un proceso de renovación de licencias de espectro que ha tardado más de los esperado pues el trasfondo político de los últimos años ha estado alejado de la tranquilidad, con un nuevo presidente de la nación electo en 2023 por un periodo de 18 meses.

República Dominicana por su parte es el país que presenta un acercamiento menos desesperado a la asignación de espectro radioeléctrico, pues sería el segundo proceso de asignación de espectro para 5G que ocurre en la nación antillana en menos de tres años. 

Sin embargo, México es el país que más incertidumbre posee al momento de definir su política de administración de espectro radioeléctrico durante los próximos meses. En el pasado el país lideraba estos temas siendo uno de los primeros mercados en plantear una hoja de ruta para la asignación de espectro en servicios móviles, condujo el primer apagón analógico de televisión terrestre entre países independientes de la región y fue de los pocos mercados que puede asignar la banda de 600 MHz, en estos momentos se encuentra rezagado al contrastarse con sus pares latinoamericanos.

La confrontación entre presidencia y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) le ha restado recursos al órgano regulador del sector. Situación que empeora al momento de pensar en procesos de entrega de espectro para impulsar conectividad y la llegada de nuevas tecnologías, pues no es el IFT el que define el precio que se puede cobrar por este insumo. Así que, mientras en Brasil se entrega espectro dando prioridad a la cobertura en zonas remotas, la conexión de escuelas, hospitales y autopistas, en México la Secretaría de Hacienda enfoca su interés en recaudar la mayor cantidad de dinero posible para cuadrar el presupuesto del país.

Entre tanto, en Guatemala un 75% del dinero recaudado irá al fondo de servicio universal para dirigir este dinero a subsidiar el despliegue de infraestructura en localidades que de otra forma no serían conectadas, en México esto no es posible porque es uno de los pocos países en las Américas que carece de un fondo de servicio universal para telecomunicaciones. Aunque tenerlo aparentemente no serviría de mucho al no existir una estrategia digital nacional coherente, con objetivos definidos.

La realidad es que en México los altos precios por el espectro han resultado en la devolución de este insumo por varios operadores móviles del país y en el atraso forzado de la subasta IFT-12, inicialmente pautada para 2023. Considerando que los motivos que llevaron a su atraso no cambiarán bajo la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador, la más factible es que si de efectuarse este proceso, ocurriría después de octubre de 2024 cuando ya ha tomado posesión la nueva administración presidencial del país.

Obviamente, una nueva presidencia de México no garantiza que se hagan cambios necesarios en el entorno de telecomunicaciones nacional, por ejemplo, la nominación de las comisionadas que faltan al IFT para que pueda cumplir con sus responsabilidades como manda la ley. Tampoco garantiza un cambio en la postura de la Secretaría de Hacienda, pero al menos se puede contemplar un diálogo que permita a los expertos del gobierno, la academia, el sector privado y la sociedad civil transmitir a los nuevos dirigentes del país el rol esencial que juegan las telecomunicaciones en el crecimiento económico y desarrollo de un país.

Mientras se barajan estas posibilidades, el tiempo pasa y México por su inmovilidad queda cada vez más atrasado. Cuando hace menos de diez años el país era uno de los líderes en asignación de espectro a nivel latinoamericano, actualmente se sitúa por debajo del promedio regional. Si se le compara con los líderes regionales, la situación denota la gravedad del estancamiento. Brasil lidera la región en asignación de espectro con los operadores de ese mercado recibiendo un 80% más de este insumo que sus contrapartes mexicanos. La cantidad adicional en Uruguay es de un 70%, mientras que en Chile la cifra se ubica en un 56% más que lo asignado en México.

Claro que hay quienes aseguran que no importa los atrasos, el país sigue creciendo en líneas de 5G con más de seis millones al cierre de 2023. No obstante, para que el 5G funcione bien se necesita amplios bloques de espectro y, para varios de los servicios prometidos con la entrega de bandas milimétricas. Queda bastante camino por recorrer en un año que apenas comienza y que, al menos en el sector de telecomunicaciones, existen otros problemas que mantendrán a más de un servidor público ocupado durante los próximos meses. Por lo pronto, al menos hasta octubre, en tecnología México seguirá avanzando al ritmo de Godot.

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