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Biotecnología, ética, innovación y legalidad

Usualmente cuando escuchamos la palabra tecnología nuestra mente inmediatamente nos transporta a un mundo donde las redes de telecomunicaciones son protagonistas, personajes secundarios y hasta utileros. Pocas veces nos enfocamos en el impacto que tiene el mundo digital en otras áreas de nuestra existencia.

Es por esta razón que la charla que hace poco tiempo dictó un buen colega y amigo, Andrew Currie, sobre el impacto de la biotecnología en la sociedad me sirvió como buen recordatorio de que los avances de la Ley Moore trascienden el mundo centrado en los servicios de acceso. Sus principios también han sido importantes en todo lo relacionado al hospedaje de datos y los avances en analítica que se alimentan de esos mismos datos.

Para hacer una larga y compleja historia más simple de entender, pensemos en la Ley de Moore y como el incremento en capacidad de procesamiento que en conjunto con el abaratamiento en el hospedaje de datos se traduce, en el mundo de la biología, en una reducción extraordinaria en la decodificación del ADN. Por ejemplo, en el 2001 lograr la secuencia del ADN tenía un costo de US$ 100 millones, una década más tarde el costo se había reducido a US$ 10,000 y ya para 2019 se había reducido a unos mil dólares.Andrew Currie

Las implicaciones de esta reducción son extraordinarias si tan sólo se piensa en el número de personas que pueden contar con los recursos necesarios para hacer experimentos con ADN en 2019 versus los pocos que contaban con los recursos y tecnología para secuenciarlo a principios de siglo.

Explicado en forma sencilla, los costos para modificar genéticamente algún alimento o buscar curas a diversas enfermedades ha bajado bastante. Esto trae como consecuencia una serie de impactos legales que también han sido poco estudiados a profundidad, no han recibido la importancia necesaria por parte de la sociedad o son tan recientes que aún no hay suficiente material reunido para hacer un estudio exhaustivo del impacto de la biotecnología.

Sobre todo cuando los temas que se discuten tienen que ver con propiedad intelectual y en algunas normativas, como la estadounidense, existen precedentes que podrían catalogarse como sorpresivos pues el hecho de que el ADN sea de una persona pero quien lo registra bajo su nombre sea otra no es completamente legal. Una legalidad que podría llegar a tener repercusiones no imaginadas.

Lo anterior tomando en cuenta que gracias a la decodificación del ADN es posible colocar atributos de una especie en otras especie. Aunque parezca increíble es algo de lo que deberíamos estar familiarizados gracias a las modificaciones que múltiples empresas han hecho a muchos de los alimentos que consumimos. Estas modificaciones tienen múltiples objetivos que van desde los más banales como alterar la forma del producto para que se vea más apetitoso frente a los consumidores hasta modificaciones en el sabor para hacerlos más atractivos al mercado. Todo esto sin obviar las cambios que se hacen a cultivos para que estos sean más productivos.

Uno de los objetivos de la presentación de Andrew Currie, que cuenta con estudios en las universidades de Cambridge y Yale, era resaltar como los avances que estamos viendo en el mundo de la biotecnología obligan al cuestionamiento de lo que podría constituirse como su uso ético y el rol que podrían jugar los gobiernos al imponer límites o parámetros tanto en temas de propiedad intelectual o del tipo de cambios que pueden darse gracias a la manipulación del ADN.

Ya no se limita a hablar de una tecnología como CRISPR-CAS9 que permite editar un genoma hasta la bio-impresión donde gracias a la manipulación del ADN se podrían imprimir órganos humanos con muy pocas posibilidades de ser rechazados al ser implantados en pacientes con ADN similar. Para esto sólo sería necesario impresoras 3D que utilizaran material orgánico. No es ciencia ficción pues aunque apenas está en sus orígenes, la tecnología de bio-impresión ya existe y tan solo espera por su eventual caída en precios.

Como se puede observar, la presentación sirvió para recordar a los participantes que no vivimos aislados en el mundo y que todo lo que tenemos alrededor se interconecta entre sí. Cada novedad en el campo de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC) tiene repercusiones directas e indirectas en otras áreas que no son tan fácilmente identificadas, por ejemplo, la biotecnología.

Ahora consideremos un mundo no muy lejano donde los ecosistemas de 5G sirvan para acelerar la innovación en todos los segmentos verticales de la economía. ¿Qué logros veremos en biotecnología, minería o logística? Tal vez revisando los libros de H.G. Wells e Isaac Asimov podamos tener una mejor idea del inevitable futuro.

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