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Baratijas populistas

El mundo de los espejos es un tema recurrente de la literatura. Desde aquellos imaginados por Borges hasta los que reflejaban los deseos más profundos en el universo de Harry Potter. Los espejos son aquellos acompañantes verdaderamente terribles pues nos ofrecen un reflejo de quienes somos, aunque no nos guste lo que estamos viendo. Son desgarradoramente sinceros, como ya lo comprobó en su momento la madrastra de Blanca Nieves.

Luego, cercano a los espejos, tenemos los espejismos. Aquellos engaños que nos crea la mente para regalarnos una pizca de esperanza. Teatros imaginarios que sirven para guiarnos con una sonrisa a la mas cruel de las decepciones. Son la droga pasajera que reconforta al moribundo, el camino cifrado de quien no puede enfrentar la realidad.

La vida, como bien saben, es un camino. Lo que poco se comenta es que es un camino lleno de espejos y espejismos. Queda en cada uno saber en quien confiar y hacia donde mirar. Sobre todo, si la mirada se dirige hacia aquellos que han sido electos para cuidar de nuestro bienestar. Lo mínimo que se les puede exigir es un poco de entendimiento sobre los temas en discusión. Al final de cuentas, las decisiones que toman podrían llegar a definir nuestro futuro.

Tal ves por eso Octavio Paz afirmaba que en el siglo pasado el gran criminal de la humanidad lo fue el estado centralista. Si ese Siglo XX que describió como de ilusiones perdidas. ¡Qué desilusionado estaría el poeta con nuestro presente!

Ahora en un mundo binario donde se supone que la democracia realmente está en manos de la masa, nos damos cuenta de que realmente es una nueva ilusión. Los controles pasan por la decisión de unos pocos capaces de censurar presidentes o controlar opiniones para llevar al poder a quienes son deseados. Los enigmas creados para apartar o humillar, como también dijo Paz, creados por la sociedad son entregados a los pocos emperadores del entorno digital.

Hasta los emperadores de la Antigua Roma necesitaban a sus patres concripti quienes apoyaban u oponían las decisiones del Augusto Cesar. Sin embargo, la historia nos recuerda que aunque un tal Marco Aurelio trabajó colaborando con el senado romano, su hijo Cómodo fue asesinado por un complot impulsado por sus miembros. Desgraciadamente, la historia es rica en ejemplos de lecciones que no han sido escuchadas.

Tal vez por esta razón nos encontramos con tanto líder contemporáneo jugando al mundo de los espejos con el objetivo de transformarlos en espejismos. La formula es sencilla, tomar algo que ya está presente en el mercado, redefinirlo y bombásticamente presentarlo como idea propia. Luego se utilizan los mejores principios de Goebbels sobre propaganda para que entre insultos y alabanzas se vaya convenciendo a la manada sobre la veracidad de la mentira. Como se repite constantemente en comedias estadounidenses: “sólo es trampa si te atrapan”. 

Las telecomunicaciones, para bien o para mal, no se libran de las ideas abaratadas con la venta de espejitos. En su momento lo veíamos en países que internamente se convencían de liderar a la América Latina en la adopción de nuevas tecnologías, hasta celebrando carnavalescas ceremonias en las que la sonrisa de un niño, si pobre y con piel oscura mejor, era el premio más preciado. Pero no hay mal que dure cien años ni cuerpo que se le resista y el paso del tiempo sirvió para mostrar un escenario poco propicio y políticamente radiactivo. Si la mentira fue religión durante tantos años, develar la realidad convierte a quien lo haga en responsable del fracaso.

Ahora el abaratamiento de las telecomunicaciones pasa por otro lado, por exaltar la ignorancia culpando a quienes tratan de imponer la razón de ser neoliberales, aparentemente no se conoce el significado de la palabra. Se recomienda hablar de cobertura geográfica porque suena bonito y nadie se pone a pensar en detallitos sobre zonas sin población, selvas o desiertos. Se eliminan los logros anteriores porque la inseguridad es una mala consejera y se reemplazan por modelos mal hechos e improvisados. Nada de esto importa mientras la maquina discursiva esté bien engrasada y los mensajes sean repetidos constantemente. Que la verdad no sea obstáculo para un buen título.

Mientras todo esto ocurre son los sectores más vulnerables de la población quienes sufren. Por algo en su momento Cómodo fue apartado del poder, porque a pan y circo no se podía mantener al imperio romano. Tampoco a promesas, abrazos y buen corazón se puede mantener ningún país latinoamericano.

Cualquier parecido con políticas públicas conocidas no es pura coincidencia, es una tragedia.

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