La segunda semana de 2023 trajo consigo el decreto del Presidente Andrés Manuel López Obrador para la creación, con carácter permanente, de la Comisión Intersecretarial de Tecnologías de la Información y Comunicación y de la Seguridad de la Información (CITICSI). El objetivo de esta iniciativa “es establecer un mecanismo de coordinación y conducción colegiada de acciones para la implementación de las políticas públicas federales en materia de tecnologías de la información y comunicación, y de la seguridad de la información”.

Según dice el decreto, la CITICSI será presidida por la persona titular de la coordinación de la Estrategia Digital Nacional (EDN) y tendrá como miembros a representantes de alrededor de 30 dependencias del gobierno, incluyendo las diecinueve secretarías, la Oficina de Presidencia de la República, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Petróleos Mexicanos y CFE Telecomunicaciones e Internet para todos, entre otras entidades gubernamentales.

Claramente lo que crea el decreto es un ente encargado de administrar y promover la transformación digital de todas las dependencias del gobierno de forma transversal para que los sistemas que se utilicen sean interoperables y cuenten con una estrategia sincronizada de seguridad. Sin embargo, no queda claro si entre las funciones del ente se encuentra la coordinación de una estrategia de transformación digital vertical que puedan ir implementando los miembros de la CITICSI para intentar fomentar mayor eficiencia en los distintos segmentos productivos de la economía.

Crear un ente responsable de transformación digital no es novedoso. Desde hace más de una década el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (MinTIC) de Colombia cuenta con un viceministerio de transformación digital. En el Caribe, Trinidad & Tobago desde finales de 2021 cuenta con un Ministerio de Transformación Digital y en República Dominicana, la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 apuesta a que el crecimiento económico y modernización del país se apoye en la transformación digital del Estado. Dicho de otra manera, los países vecinos comprenden la necesidad de coordinar a nivel Estado los esfuerzos de implementación de tecnología por parte de las autoridades de gobierno.

No obstante, el caso de México posee un condimento que no se presenta en otras geografías de la región. Se crea la CITICSI como coordinador de una política de estado digital. El único documento que cumple con estas características fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, con más de dos años de demora, el 6 de septiembre de 2021, con el nombre de Estrategia Digital Nacional (EDN) 2021-2024, no es casualidad que su presidente también lidere la CITICSI.

Ahora, hay un detalle que no debe ser obviado, la EDN que fue publicada en 2021 no cuenta con un proyecto de trabajo. Tampoco presenta metas de despliegue de tecnología o habla acerca de cómo se estarán creando proyectos para asegurar que se ofrezcan servicios de banda ancha de alta velocidad a los segmentos más vulnerables de la población. Todo lo contrario, como escribí en 2021, “la Estrategia Digital Nacional 2021-2024 de México… es un documento vacío de valor puramente cualitativo. Es una colección de buenos deseos que denota gran desconocimiento del sector de las TIC desde una perspectiva puramente técnica y una mayor ignorancia de la dinámica de desarrollo que ha tenido el sector en los distintos estados del país.”

“Según como está escrito [la EDN], sin parámetros definidos y sin metas claras, el mismo no sirve para elaborar un plan de trabajo encaminado a corregir los numerosos problemas de falta de acceso a servicios TIC por millones de mexicanos. Tampoco sirve para diseñar una estrategia que permita la adopción de las TIC por escuelas, hospitales y entidades de seguridad de la nación.”

“[La EDN] se lee como un texto político-partidista y no como un plan de trabajo serio encaminado a estrechar las numerosas brechas digitales existentes en México.”

Considerando lo anterior, vemos que se ha creado por decreto la CITICSI para velar por la implementación de un EDN que realmente no dice ni hace nada por la promoción de la conectividad en México. Tan sólo cabe recordar cuales son los seis objetivos específicos que la EDN marcaban para que el país se integre a la nueva generación de las TIC:

  • Mejorar y armonizar el marco normativo de la política digital de la APF a través de una articulación integral y simplificada de las directrices tecnológicas para el país, que permitan lograr eficiencia técnica y económica.
  • Estandarizar las compras de TIC a través de acciones transparentes, austeras y efectivas que generen ahorros y maximicen el ejercicio responsable de los recursos públicos.
  • Promover la autonomía e independencia tecnológicas para establecer la rectoría del Estado en la definición de sus Tecnologías de la Información y Comunicación.
  • Obtener el máximo aprovechamiento de aplicativos de cómputo e infraestructura mediante el intercambio de información y la colaboración tecnológica.
  • Promover una cultura de seguridad de la información que genere certeza y confianza a las personas usuarias de los servicios tecnológicos institucionales y gubernamentales.
  • Promover la continuidad y mejora de proyectos y programas a partir de la integración de información estructurada disponible en la Institución.

Me reafirmo en lo que dije en 2021 sobre estos seis puntos: “la principal crítica que se puede hacer en este segmento es que la descripción de cada uno de estos puntos lo que refleja es una tarea pendiente. Simplemente se menciona que hay que “desarrollar”, “transparentar”, “elaborar”, “definir”, “fomentar”, “priorizar”, “promover”, “facilitar”, “impulsar”, “alentar”, “orientar”, “coordinar”, “fortalecer” y “proponer”, sin que se haya definido al presente el alcance de cada uno de los seis puntos mencionados ni las acciones inmediatas que servirían de base de trabajo para todo el listado de encargos a futuro que muestra el EDN.”

Ante el vacío de una EDN, no se puede entender cuál es la finalidad de la CITICSI. Tal vez lo que concluí en 2021 se esté realizando a puerta cerrada y en los próximos días o semanas tengamos un anuncio que nos sorprenda positivamente a todos. En aquel momento escribí que la EDN se leía “como un texto político-partidista y no como un plan de trabajo serio encaminado a estrechar las numerosas brechas digitales existentes en México.” Desafortunadamente mi opinión no ha cambiado.

Reitero el mismo pedido. ¿Para qué crear una nueva comisión si la misma no cuenta con la materia prima con la cual trabajar de forma coordinada? ¿Dónde está la EDN que fija objetivos claros con CIFRAS y FECHAS? ¿Cuáles son las metas a las que se desea llegar en términos de adopción de nuevas tecnologías? No basta con enunciar que se debe reducir la pobreza, hay que trazar un plan que explique cómo se va a alcanzar esta meta. No basta con decir que la tecnología será utilizada para mejorar proyectos y programas, si no se establecen las normas para lograrlo.

Lo único que me queda es la esperanza, como dije en 2021, “ojalá lo difundido sea un borrador y en las próximas semanas sea publicado un plan de desarrollo TIC serio y profesional como se merecen todos los mexicanos”. Un plan que, a su vez, otorgue validez a la creación de la nueva CITICSI, de lo contrario, el decreto será simple tinta muerta sobre el papel.

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