Uno de los temas más inquietantes de las telecomunicaciones latinoamericanas es la eterna promesa del impacto que los operadores móviles virtuales (OMV) podrían tener en la competencia del sector. Conocidos popularmente por su acrónimo en inglés MVNO, desde hace más de diez años este modelo de negocio ha tratado de insertarse en el panorama regional con resultados poco favorables en la mayoría de los casos.

Lo anterior no debe ser interpretado como excusa para invalidar el modelo de los OMV en América Latina. Todo lo contrario, debe ser utilizado para buscar las razones que sirvan para explicar los fallos que han experimentado en la región. También es necesario revisar la historia para comprender versiones rudimentarias del modelo OMV que inicialmente fueron implementadas para viabilizar el incremento en competencia mientras se esperaba por cambios en la estructura regulatoria que permitiese acceder a estos mercados de forma directa.

Los operadores móviles virtuales son empresas que carecen de espectro. Para ofrecer servicio móvil los OMV alquilan capacidad de los operadores ya establecidos, ofrecen planes de servicio bajo su propia marca comercial y tienen facturación propia. Contrario a la creencia general, no hay un modelo específico de cuanta inversión en infraestructura debe realizar un OMV. Teóricamente puede construir toda una red móvil y depender del operador al que le alquila capacidad para la interface aérea. Otra alternativa es tercerizar toda la operación virtual a una empresa especializada en este tipo de negocios.

Trasfondo histórico

La historia tradicional de los OMV en América Latina apunta a Cotas Móvil en Bolivia como el primer operador móvil virtual de la región luego de su lanzamiento en 2002 – aunque la venta de capacidad para ofertar servicios móviles bajo otra marca ya existía. Desde su germinación este primer intento de OMV en la región estuvo plagado de obstáculos. Por ejemplo, la decisión de la cooperativa boliviana de Santa Cruz de lanzar Cotas Móvil respondió a la negativa de las autoridades regulatorias de asignar más espectro en el mercado para la oferta de servicios móviles. Asimismo, la relación establecida por la cooperativa con el operador móvil Viva (Nuevatel) en ese entonces parte de la extinta Western Wireless International (actualmente de Trilogy International Partners) partía de una postura que se podría catalogar como proteccionista por parte del operador que albergaba a Cotas Móvil al verlo como competidor en lugar de una entidad complementaria. Desde esta perspectiva es entendible la prohibición de ofrecer servicios fuera del área de operación de la cooperativa impuesta por Nuevatel.

La desaparición de Cotas Móvil en Bolivia fue el inicio de una larga lista emprendimientos de OMV en América Latina o fuera de la misma por algunos operadores regionales tratando de incrementar sus ingresos apelando a las raíces de sus comunidades emigrantes en otros mercados. En el primer caso, la efímera vida de Movida (EEUU/Puerto Rico), Azteca Móvil (México) o ETB Móvil (Colombia) puede entenderse desde el contexto de un lento crecimiento y altos costos operativos. Aunque en el caso del operador colombiano el cierre de su OMV se puede explicar por su adquisición de espectro radioeléctrico en junio de 2013 y la decisión de las autoridades colombianas de obligar a los operadores de redes ya establecidos que obtuviesen nuevas bandas de espectro en ese mismo proceso de subasta a ofrecer servicios de roaming nacional a los ganadores de espectro que no tuviesen entre sus activos espectro IMT-2000.

Asimismo, el abandono de operaciones como Digicel USA (posteriormente Blue Mobile) o Chippie (propiedad del operador UTS de Curaçao) por sus fundadores denota la dificultad de establecer un modelo de negocios viable para emigrantes si se carece de musculo financiero suficiente para competir con las ofertas ya presentes en el nuevo mercado. Replicar la oferta del mercado nacional puede no ser suficiente, esta se debe complementar con contenidos considerados básicos en el nuevo mercado. El cliente objetivo puede tener la misma nacionalidad pero sus hábitos de consumo son grandemente influenciados por la localidad donde vive.

Una de las curiosidades del entorno OMV latinoamericano es que hayan sido precisamente las versiones rudimentarias de este modelo las que hayan sobrevivido por más cantidad de tiempo. Por ejemplo, en 1992 cuando aún no se acuñaba el término operador móvil virtual la competencia móvil llegaba a Uruguay por medio de Movicom Bellsouth, empresa que hasta 2002 arrendó espectro al operador estatal, Antel. Otro caso interesante es el de Vivo en Brasil antes del despliegue de su red GSM/UMTS, el operador había llegado a un acuerdo con CTBC (ahora Algar Telecom) para utilizar parte del espectro radioeléctrico del operador regional para desplegar una red CDMA y de esta forma poder ofrecer roaming en localidades donde en ese entonces no poseía cobertura y que incluían algunas de las localidades más atractivas del estado de Minas Gerais.

Dinámica competitiva actual

Cuando se contempla el modelo de OMV se debe entender que el gran desafío de quienes regulan el sector de telecomunicaciones es promover la sana competencia entre los distintos actores del mercado. Esta competencia debe darse en un marco regulatorio que busque siempre cómo maximizar los beneficios que pueda recibir el usuario de la innovación tecnológica, teniendo en cuenta que la principal barrera que enfrentan los consumidores en América Latina es acceder a la mayor cantidad de servicios posible por un bajo precio.

La historia de las telecomunicaciones nos ha enseñado que la mejor alternativa que existe para fomentar una reducción de tarifas es por medio de una competencia en la que el rol del estado no se intervencionista sino que exista para corregir las distorsiones que pueden surgir en el mercado debido a fallas en la regulación, innovaciones no contempladas o el comportamiento anticompetitivo de alguno de los prestadores de servicio autorizados. Esto no debe confundirse como una aceptación tácita a lo planteado hace más de 100 años por el Acuerdo de Kingsbury (1913): el monopolio natural es la mejor alternativa para el desarrollo de las telecomunicaciones.

El crecimiento exponencial en usuarios de telecomunicaciones en conjunto con la aceleración en la innovación tecnológica del sector y la fuerte caída en las tarifas desde que los grandes monopolios estatales comenzaron a romperse son la mejor evidencia de que el concepto de monopolio natural en las telecomunicaciones ha dejado de ser válido.

La realidad actual del sector de telecomunicaciones es muy diferente al de hace apenas un par de décadas e irreconocible al de los años posteriores a Kingsbury. Uno de los cambios más drásticos es la capacidad de distintas plataformas tecnológicas de ofrecer todos los servicios fijos que desea un cliente: telefonía, video y banda ancha. Es por esta razón que no se deben ignorar las voces que identifican a la concentración como única tendencia del sector, hay que encontrar los puntos validos de su argumento. Siendo el más importante que replicar la infraestructura ya instalada por parte de los principales operadores de un país es ineficiente y una posibilidad remota.

Un simple análisis de retorno de inversión mostraría que son muy pocas las localidades que pueden sustentar de forma rentable varios proveedores de servicio, indistintamente de la plataforma tecnológica utilizada. Sin embargo, es cierto que en la mayoría de las localidades de alto poder adquisitivo de un país el incumbente fijo enfrenta la competencia de los operadores de cable sin tener una clara ventaja tecnológica sobre los servicios que puede ofrecer al cliente residencial. La ventaja es mayormente de economías de escala por poseer concesión nacional en la mayoría de los casos mientras que el operador de CATV ofrece servicios regionalmente.

Diversificar ingresos

Existe un límite al número de redes que es viable construir para ofrecer servicios de telecomunicaciones pero esto no debe entenderse como un tope al número de operadores que pueden comercializar servicios. Sobre todo porque este límite no se define por los costos que puede tener el despliegue de una plataforma tecnológica especifica. En la actualidad los operadores cada vez están adoptando un acercamiento hibrido a sus redes basado en escoger la tecnología más barata según la localidad a donde se va a ofrecer servicios.

Al mismo tiempo, los gobiernos contemplan la desagregación y la compartición de redes como vías para incrementar la variedad de alternativas de servicio a las que puede acceder el usuario. En otras palabras, la desagregación no debe verse como un substituto sino un complemento al despliegue de infraestructura. De todas formas, los resultados de la compartición de infraestructura activa/pasiva en el mundo cableado han sido mixtos, con numerosos ejemplos de mercados donde ha funcionado o donde apenas ha modificado la participación de los operadores de redes.

Las dificultades y oposición encontradas por la desagregación de redes alámbricas no se han replicado con tanta intensidad en el sector de servicios inalámbricos móviles. Por el contrario, los operadores móviles virtuales son aceptados por muchos operadores como una alternativa viable y rentable. Existen ejemplos de operadores en los Estados Unidos, Europa y América Latina que han desarrollado unidades de negocio internas para atender los pedidos de empresas interesadas en lanzar servicios como OMV.

Una ventaja que ofrecen los operadores virtuales a quienes les venden capacidad es fomentar el desarrollo de una unidad de negocios que diversifica la generación de ingresos del operador y permite hacer un uso más eficiente del espectro. Es por tal razón que en muchos mercados los primeros operadores en hospedar OMVs son aquellos que no lideran en suscriptores y desean incrementar su participación de mercado.

Presente de los OMV

Al hacer un repaso de la historia y actualidad de los OMV en América Latina se observa un desarrollo disímil de este modelo de negocios si se compara con Estados Unidos o la Unión Europea. Existen varias explicaciones para este fenómeno, como por ejemplo la baja penetración de mercado (aproximadamente un 50%) y escasez de ofertas prepago cuando un operador mediático como Virgin Mobile hace su lanzamiento en los Estados Unidos.

El surgimiento de OMV en muchos mercados europeos se dio bajo niveles de penetración móvil similares a los estadounidenses. No obstante, gracias a la aprobación en 2002 del Parlamento Europeo de la Directiva Acceso los operadores virtuales obtuvieron un gran impulso desde una perspectiva legal pues se cimentaron los principios de obligatoriedad para los operadores de redes para abrir sus redes a los operadores virtuales.

La disputa sobre la legalidad de obligar a los concesionarios a rentar capacidad a precios asequibles tuvo su prueba de fuego en España cuando los operadores impugnaron el mandato del regulador, solo para que en 2009 la Audiencia Nacional desestimara su reclamo ratificando la decisión del regulador. Se pueden identificar tres fases de desarrollo del modelo de operadores móviles virtuales en América Latina y el Caribe: gestación, crecimiento y maduración.

Gestación

El modelo es apoyado por operadores con bajos niveles de participación de mercado que buscan diversificar sus ingresos. Los principales candidatos para el lanzamiento de operadores virtuales son operadores ya establecidos en el mercado que no cuentan con una división de servicios fijos como pueden ser pequeños operadores regionales o empresas de CATV.

Crecimiento

Los entes reguladores comienzan a visualizar a los OMV como herramientas para incrementar la oferta de servicios a los consumidores e incrementar la presión competitiva en los precios ofertados por lo que se comienzan a aprobar normas que regulen la situación de los operadores móviles virtuales en el mercado. Proliferación de habilitadores conocidos como MVNE por sus siglas en inglés, inicio de modelos híbridos donde los operadores móviles complementan su cobertura comprando capacidad a sus competidores y de operadores virtuales no relacionados con los operadores establecidos que intentan posicionarse como empresa de telecomunicaciones alternativa.

Maduración

Regulación sobre OMV se hace más estricta forzando a los operadores móviles con red propia a albergar operadores virtuales siempre y cuando esto no resulte en detrimento a la calidad de servicio que ofrecen a los usuarios. Surgen los operadores virtuales concebidos como una herramienta más de ventas por empresas no relacionadas con el mundo de las telecomunicaciones, los que son para uso interno de empresas transnacionales y la proliferación de operadores virtuales centrados en datos.

La gran mayoría de los mercados de América Latina y el Caribe en la actualidad se encuentran en la fase de “gestación” de los OMV con pocos mercados avanzando hacia los otros dos modelos. Aún en aquellos mercados donde se observa mayor complejidad en los modelos de negocio implementados la regulación existente no ofrece garantías necesarias a aquellas entidades interesadas en establecer un operador virtual.

Obligatoriedad para OMV

La importancia de obligar a los concesionarios de espectro a abrir sus redes a los OMV no puede ser minimizada; por ejemplo, la aprobación de leyes específicas para regular la existencia de operadores móviles virtuales que carecían de una cláusula de obligatoriedad como las de Chile (2005) y Brasil (2010) no impulsaron la proliferación de los OMV, muchas veces porque los interesados no encontraron quién les vendiese capacidad.

La realidad muestra que aunque los OMV llevan años ofreciendo servicios en América Latina, su presencia es marginal. Solo en Puerto Rico, territorio no incorporado de los EEUU bajo jurisdicción de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés), los operadores móviles virtuales han obtenido una participación de mercado cercana al 10%, en la gran mayoría del resto de los países de la región este número se reduce a aproximadamente el 1% del total de suscriptores móviles del mercado.

Espectro radioeléctrico

La viabilidad del modelo OMV depende directamente de la disponibilidad de espectro suficiente para que los operadores de redes móviles puedan desplegar nuevas tecnologías sin incurrir en problemas de congestión que resulten en mala calidad de servicio. La adjudicación de frecuencias es un requisito indispensable que deben cumplir los reguladores regionales interesados en fortalecer el rol de los OMV en sus mercados.

Por otro lado, se deben contemplar alternativas que minimicen el fenómeno de parasitismo que puede darse en mercados donde solo un operador esté disponible a desplegar su propia red en localidades apartadas del país. Imponer un tiempo límite como hizo Colombia en el caso de roaming nacional es una de las medidas que tienen que ser consideradas pero también la imposición de requisitos de cobertura geográfica y poblacional a todos aquellos interesados en adquirir licencias de espectro radioeléctrico.

Conclusiones

El modelo OMV es una herramienta muy atractiva que poseen los reguladores de América Latina para impulsar la competencia en sus mercados. Además, posee el potencial de convertirse en una importante unidad de negocios para operadores pequeños que estén interesados en diversificar sus ingresos. No obstante, el principal obstáculo que enfrentan los operadores virtuales en la región es la debilidad de los marcos regulatorios que los dejan a merced del operador que les vende capacidad.

No obstante, imperativo reconocer las limitaciones que ofrece este modelo en la región si entre otras cosas no se asigna suficiente espectro radioeléctrico para hacerlo viable. Este es indudablemente uno de los puntos más controversiales que tienen que resolver los reguladores  regionales pues asignar espectro adicional conlleva elementos como incrementar/eliminar topes de espectro, imponer obligaciones de inversión o cobertura y en el caso más extremo financiar el despliegue de una red mayorista que sirva de catalítico para la proliferación de OMV. Evidentemente todas son opciones que incitarán las pasiones de los diversos sectores de la industria de telecomunicaciones local.

Puede leer la primera parte de esta serie aquí.

Referencias

La imagen es de Unsplash.