Vivimos en un mundo donde cada vez hay más formas de acceder a contenidos. Esto no implica necesariamente que los contenidos visitados, ya sean audiovisuales o escritos, sean disímiles entre sí. Podemos encontrar que el mismo mensaje se puede leer de numerosas formas distintas. No importa si lo que nos genera es antipatía, aburrimiento o diversión, se puede consumir lo mismo simplemente variando su presentación.

El peligro que ilustra esta premisa ya lo vemos en un mundo donde la facilidad de buscar nuevas fuentes de información puede confundirse con diversidad de perspectivas y opiniones. El crecimiento global de los conglomerados de medios podría significar que el mismo acercamiento editorial que se ofrece en un mercado es el que se implementa en otro. Este problema se ve exacerbado cuando un medio del conglomerado utiliza como fuente a otro de la misma empresa para proyectarse como ente objetivo y generar confianza entre sus consumidores.

Claro que esto es solo parte de la historia. Gracias al Internet podemos navegar libremente la red para acceder a contenidos alojados en distintas partes del mundo. Aunque esta libertad esté condicionada a los contenidos que seleccione el algoritmo del buscador utilizado.

No obstante, mientras el mundo de la diversión va paulatinamente homogenizando los gustos con producciones enfocadas en un público global, las principales plataformas de servicios que corren sobre el Internet (conocidas como OTT por sus siglas en inglés) cada vez se ven más se ven presionadas a desarrollar contenidos que parezcan dar un poco de “ambiente local” a una muestra global.

Quizás el mejor ejemplo es la transformación que los OTT de video están teniendo en la producción de contenidos audiovisuales propios que en ocasiones son liberados en múltiples países e idiomas simultáneamente. Aquí el mayor desafío es poder desarrollar campañas de lealtad con los consumidores de series y películas en sus distintos mercados evitando controversias.

Por ejemplo, en el pasado reciente se han visto ejemplos como el de una exitosa plataforma de videos promocionando en forma de chiste – así se ha visto en mercados no hispanoparlantes – un servicio para aprender español según el acento y frases del protagonista de una de sus más exitosas series: un narcotraficante colombiano.

¿Qué implica esta herramienta? Por un lado es simplificar y trivializar uno de los periodos más dolorosos de la historia reciente de Colombia. Enseñar por medio de una aplicación frases como “¿plata o plomo?” es una falta de respeto para las cientos de personas que han sido o continúan siendo víctimas del narcotráfico. ¿Se imaginan una aplicación similar para aprender español hablando como Speedy Gonzalez, escuchando el “ándale, ándale, arriba, arriba”?

Claro que hay quienes minimizan el impacto de este tipo de aplicaciones ya que lo ven como algo jocoso que divierte a muchos fanáticos de las series de narcotráfico y que se debe tomar la vida con más humor y menos seriedad. Cuando escucho eso pienso en una realidad hipotética en donde el próximo gran lanzamiento de un proveedor de videos global se llame “Grand Wizard” (Gran Mago) y su trama se enfoque en la vida de uno de los líderes del “ku klux klan”. ¿Se imaginan a personas de todo el mundo aprendiendo inglés con una aplicación que resaltara frases del programa que incluyese apelativos como “nigger”, “wetback” o “towel head”?

Obviamente la producción de un programa con este perfil en el mercado estadounidense impulsaría numerosas protestas. La creación de una aplicación celebrando frases racistas justificadamente causaría la indignación de millones de personas. Lo triste es que cuando se celebra la vida de un asesino la reacción no haya más indignación hacia fomentar la creencia que quienes tengan al hablar el acento de una región específica de Colombia hablan como narcotraficantes.

Repentinamente ya no hay acento “paisa” o “valluno” se habla “narco”…

El narcotráfico es uno de los grandes males de la actualidad. Si nos enfocamos en el caso colombiano las muertes causadas por este crimen se cuentan en decenas de miles – sin incluir muertes relacionadas al narcotráfico cometidas por grupos terroristas (guerrilleros y paramilitares). Lo anterior sin contar el número de familias desplazadas de sus hogares, el impacto en los niños o relación con actos de corrupción.

Desgraciadamente hay apologistas de personajes siniestros como un Pablo Escobar al que se le deben perdonas más de 4.000 asesinatos porque donaba casas a los pobres o construía canchas de fútbol. Estos apologistas encuentran en el género de las narco-producciones un relato que llega a justificar sus creencias al ver proyectado a un criminal como antihéroe de una sociedad que lo obliga al delito. Hasta hay niños que en medio de una narco-novela producida en Colombia han declarado que desean ser como Pablo Escobar cuando crezcan.

Si vemos el impacto del narcotráfico en otros países nos encontramos con cifras escalofriantes como unos 164.000 muertos en México durante el periodo de 2007 a 2014. Una mirada a los Estados Unidos muestra que cerca de una cuarta parte de las personas que cumplen condenas de cárcel lo hacen por crímenes relacionados de una forma u otra al tráfico y uso de drogas.

Sin embargo, la estupidez de un equipo de publicidad o de una empresa no debe definir de forma negativa el acceso a contenidos. La facilidad de encontrar opiniones diversas puede tener muchas consecuencias negativas. En el caso de Colombia, dan la oportunidad a todos los interesados en acceder al acuerdo de paz del gobierno de ese país con las FARC. La información se presenta en distintas formas que van desde el texto escrito (297 páginas), audio o hasta tomar un curso en línea sobre el proceso. Es la primera vez que en América Latina un acuerdo de este tipo está tan accesible para todos los colombianos y otros interesados.

La facilidad de acceder a contenidos nos puede llevar a contemplar producciones nacidas de la necedad. También es cierto que nos pueden llevar a educarnos sobre cómo alcanzar la paz e impulsar el desarrollo.

Cada cual que elija lo que prefiere ver.

Referencias

Foto tomada de forlatinosbylatinos.com.