Vivimos en un mundo lleno de contradicciones. Por un lado, la tecnología nos ayuda a dialogar frecuentemente con personas que se encuentran a miles de kilómetros de distancia. Paulatinamente su efecto se nota cada vez más en la industria de servicios, donde los grupos de trabajo lo constituyen personas ubicadas en distintos puntos geográficos del planeta.

Obviamente el impacto sociológico y psicológico de esta nueva realidad es importante pues se redefinen varios puntos tradicionales de la realidad. Por otro lado, hay un incremento en la necesidad de un mayor nivel de aceptación a lo diferente. En un mundo cada vez más globalizado es necesario ser consciente de otras culturas, conocer varios idiomas y ser respetuosos de otras creencias religiosas.

Admito que todo lo anterior parece sacado de un cuento de hadas. Basta mirar las portadas de los periódicos para escuchar acusaciones xenofóbicas de los políticos de turno. Mientras que la expansión de la industria del conocimiento nos impulsa a ser ciudadanos globales, localmente el odio hacia lo diferente parece reinar. Es hasta entendible, nada más fácil que culpar y estigmatizar a los inmigrantes de todas nuestras deficiencias como seres humanos pues son los que menos se pueden defender de tales acusaciones.

Dwight School

Ha sido precisamente esta contradicción la que me vino a la mente al leer los datos publicados por la escuela preparatoria Dwight School en Manhattan, New York, donde se menciona como en el futuro la gran mayoría de los trabajadores tendrán que vivir en el extranjero por una porción de su vida laboral donde podrán establecer las redes de contacto que más tarde serán vitales para su crecimiento profesional.

Es por esta razón que la preparatoria estadounidense indica que el estudio de la tecnología es importante para comenzar a desarrollar “ciudadanos de la comunidad global.” Entre las características indispensables que distinguirán a estos nuevos trabajadores se encuentra el conocer otros idiomas, destrezas de relacionamiento personal, que se cultive la creatividad de las personas, su sentido de innovación y habilidad de resolver problemas.

El ciudadano global no se limita a conocer un segundo idioma, va más allá y debe complementar el conocimiento y uso de las tecnologías con un mayor sentido de inclusión y entendimiento de nuevas culturas.

A continuación la infografía:

Infante como Ciudadano Global

Referencias

La imagen principal es de Pixabay.

El logo y la infografía son de Dwight School.