Una de las maravillosas ventajas que nos brinda una conexión a Internet es la capacidad de navegar por distintas páginas de noticias para informarnos sobre temas de interés. El usuario es capaz de enterarse en pocos minutos de cuáles son las distintas perspectivas que imperan sobre una noticia o acceder al texto íntegro de los comunicados de prensa que cita el periódico.

Lejos han quedado los tiempos donde el teléfono celular cumplía como función única comunicar a las personas. La evolución que lo ha llevado a mutar su rol de ser amante de las orejas a ser contemplado de forma directa por su dueño lo que nos indica es la victoria de lo audiovisual sobre lo simplemente sonoro. Una victoria que también es señal del incremento en usuarios de Internet hambrientos por información. Un hambre que es respondida por medio de la proliferación de portales de noticias digitales y contenido producido por otros usuarios a través de sus blogs / vlogs.

En otras palabras, estamos viviendo en un mundo de sobreinformación impensado hace apenas un par de décadas. También es una realidad en la que las redes sociales surgen como fenómeno inesperado que cambia los hábitos de consumo de información de sus usuarios. Si en un pasado la forma inmediata de enterarse de los últimos acontecimientos noticiosos era esperar el diario cada mañana, escuchar la radio o ver el noticiero. La llegada del Internet paulatinamente fue moldeando el comportamiento de las personas para que consumieran las noticias por medio de boletines enviados a su correo electrónico. Ahora el consumo es en tiempo real e interactivo por medio de Twitter y otras redes sociales.

No muchas personas toman ventaja de la posibilidad que brinda el Internet de verificar los datos que divulgan personalidades públicas en sus comentarios. ¿Cuándo fue la última vez que alguien se tomó el trabajo de buscar en Internet las declaraciones de un político sobre un tema hace seis meses, un año o diez años? Cuando se hace este ejercicio los resultados son interesantes, si se ve un cambio continuo de opinión abre la posibilidad de preguntar el porqué de este zigzag ideológico.

Quizás en tiempos recientes el mejor ejemplo de cómo acceder a información y observar los cambios de opinión de un político sea el surgimiento de un candidato a la presidencia de Estados Unidos apoyado en una plataforma totalmente racista, misógina y xenófoba. Pero también es el Internet la herramienta preferida para difundir su discurso acusatorio por medio del uso de Twitter. El mismo se puede resumir en un mensaje estándar compuesto de tres pilares: la acusación, el insulto y la conclusión. Algo breve que sirve para impulsar un mensaje mesiánico de que el candidato es el único que puede resolver los problemas imaginarios y reales de los estadounidenses.

Lo interesante es ver la dejadez de los electores estadounidenses de utilizar el Internet y las redes sociales para identificar la desinformación de los mensajes. Es que el sentido común dicta que una campaña política cimentada en el odio no debería conducir a buen destino. Sin embargo, son muchos los que han caído en la trampa de tratar de razonar con un autoproclamado hombre de negocios famoso por sus repetidas declaraciones de quiebra para evitar pagar deudas o sus demandas al estado de Nueva York para evitar pagar impuestos. La falta de raciocinio asusta, tanto rencor asusta y tan poca autocritica no es un buen indicio para el futuro.

Por esta razón no ha de extrañar que hasta mandatarios extranjeros, mal asesorados, den un trato respetuoso de jefe de estado a un charlatán que debería ser confrontado en sus mentiras. El disparate de usar la razón ante la soberbia tuvo un final predecible: a pocas horas de finalizada la vergonzosa reunión en redes sociales y distintos medios de prensa se leían burlas hacia el banal encuentro con el presidente de los que considera indeseables. La razón nuevamente pierde la partida ante lo que sólo puede denominarse como racismo extremo 2.0 que encuentra en el Internet su principal canal de difusión.

Redes sociales como Twitter, Facebook, Vine, YouTube y Tumblr, entre otras, son los principales medios de difusión de un discurso centrado en culpar a los demás de los defectos y carencias propias. Son utilizadas para llamar a la violencia, emitir acusaciones falsas, ser intolerante y jactarse de un elitismo vulgar. También hay esfuerzos por desmentir las falsedades y mostrar la otra cara de la historia. Ojala y no sea demasiado tarde.

No se puede ser tan tonto para pensar que México es el origen de todos los males de Estados Unidos. Afirmar esta estupidez solo es muestra de ignorancia y la poca autocrítica de quienes pueden pensarse con la verdad en sus manos.

Tal vez soy iluso, pero continuo con mi fe en la raza humana. Me rehúso a pensar que en pleno siglo XXI haya quienes se dejen convencer por el miedo. Quiero que la historia no se repita, que ni siquiera haya oportunidad de que su trágica lección acerca de líderes xenófobos que alcanzan el poder se cumpla. No quiero ver crímenes de estado, huérfanos, o calles teñidas de sangre…

Referencias

La imagen es de Pixabay.