Revisar el periódico para enterarse de las últimas noticias, significa que al pasar por la sección de tecnología y/o negocios en algún momento del año el lector se ha topado con una nueva generación móvil, la 5G. ¿Pero qué significa este nuevo acrónimo?

Generalmente se le otorgo la denominación de 5G a aquellas tecnologías que cumplan con los parámetros del estándar IMT-2020. ¿Cuáles son? Aquí comienza la confusión, el estándar para IMT-2020 está programado a ser definido como más temprano en el año 2020 por lo que las tecnologías estandarizadas de lo que comercialmente se llama 5G estarían disponibles luego de esta fecha.

Quizás sea apropiado mencionar que la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el brazo de telecomunicaciones de las Naciones Unidas, lo que define es un conjunto de parámetros que deben cumplir aquellas tecnologías que desean ser catalogadas como IMT-2020. Como se puede inferir, puede haber más de una tecnología que cumpla los parámetros estipulados – en el pasado la fragmentación de tener varias tecnologías cumpliendo con los parámetros de IMT-2000, comúnmente llamada 3G.

Es importante señalar que la UIT no define generaciones, lo que conocemos como 2G, 3G y 4G son denominaciones que han hecho distintos actores del mercado para resaltar las cualidades de nuevas tecnologías móviles al momento de su lanzamiento. Este punto debe ser aclarado pues no se deben confundir iniciativas de mercadotecnia con el proceso de definir parámetros técnicos mínimos que debe cumplir una tecnología.

Aclarado este tema, es factible que se llegue a pensar que aún falta bastante tiempo para ver materializadas a las redes IMT-2020, no obstante desde hace varios años distintas empresas y organizaciones están trabajando en las definiciones de los que serían características técnicas de la quinta generación móvil. Esto se explica de forma muy sencilla, antes de que finalmente se despliegue y comience a funcionar la primera red comercial de IMT-2020 estandarizada ya estarán funcionando muchas redes de tecnologías que serán llamadas como pre-5G, mayormente prototipos que han sido propuestos como alternativas durante el proceso de definición del estándar.

No sería la primera vez que una tecnología no estandarizada se despliegue para ofrecer servicios. Solo habría que hacer memoria y transportarse al 2001 cuando en Japón comienza a funcionar FOMA. Esta red UMTS al no ser estandarizada eventualmente tuvo que ser desmantelada para dar paso a equipos que si podían ser migrados hacia HSPA. De todas formas, queda claro es que independientemente de los parámetros finales que se elijan para IMT-2020, la tecnología debe ser diseñada para satisfacer la creciente demanda en capacidad de los servicios que se espera para el 2020 y los años siguientes. También debe considerarse el ecosistema de la red inclusivamente como un todo, incluyendo la interfaz aérea, los dispositivos y el transporte de los datos, entre otros.

Un punto importante a tener en cuenta es que el desarrollo de 5G debe contemplar el tiempo necesario para permitir avances verdaderos de la tecnología, estudios de viabilidad de su implementación, su estandarización y el desarrollo de los productos necesarios para su puesta en marcha. La IMT-2020 significará una inversión crítica para que América Latina pueda satisfacer las expectativas en cuanto a demanda de servicios de conectividad y así contribuir al desarrollo de la población en áreas como salud, educación, desarrollo económico y bienestar en general.

Asimismo, si bien algunas de las características que se esperan de la 5G de tecnología móvil podrán ser incorporadas en nuevas versiones de 4G, es preciso tener en cuenta que cada generación de tecnologías fue pensada como una evolución de la anterior. Así, mientras la 2G fue pensada para brindar una mayor capacidad en los servicios de voz y algunos servicios de valor agregado, la 3G para incorporar banda ancha en celulares y otros dispositivos, y 4G para aumentar significativamente las velocidades de conexión, la 5G está siendo concebida para dar una respuesta adecuada de conectividad a las nuevas posibilidades que el desarrollo tecnológico actual brinda.

Entre otras cosas, algunos de los factores que impulsan la demanda para la 5G son Internet de las cosas, incluyendo las aplicaciones de M2M por redes celulares, y las nuevas tendencias en comunicaciones para la seguridad pública. Acceso a contenidos en muy alta definición, la masificación de aplicaciones que requieren un nivel de latencia mínimo, innovación en torno al entretenimiento con imágenes 3D y la posibilidad de un sinnúmero de jugadores simultáneos son sólo algunos de los usos que se le podrían dar a las nuevas redes. Esto sin contar su increíble potencial para fomentar el desarrollo por medio de tele-salud, tele-trabajo, tele-educación y gobierno electrónico. El IMT-2020, al menos en teoría, permitirá democratizar el acceso velocidades altas de conexión a Internet en localidades donde en la actualidad no se ofrece este servicio.

Dilbert

Otro aspecto que impulsa la llegada de nuevas tecnologías móviles es el mayor consumo de video y la mayor concentración en el uso de datos móviles: más personas conectadas, con más dispositivos utilizados por persona, y con aplicaciones y servicios que demandan más ancho de banda. Un factor adicional es la sustitución de las redes de telefonía conmutada por las nuevas tecnologías de comunicación. Lo anterior hace que, además de continuar evolucionando la tecnología actual, sea necesario desarrollar un nuevo estándar de comunicación que esté preparado desde su concepción, en forma integral, para superar los nuevos desafíos que plantea el sector de telecomunicaciones.

Sin embargo, la llegada de 5G a América Latina no estará exenta de obstáculos. El primero de los desafíos a enfrentar es incrementar la penetración por hogar de las conexiones de banda ancha y la cobertura nacional de la fibra óptica. Las redes inalámbricas no deben interpretarse como redes sin ningún tipo de estructura alámbrica, el tráfico que transmite la antena debe en algún momento conectarse a la red nacional por algún tipo de plataforma tecnológica. Teniendo en cuenta los altos volúmenes de tráfico y las velocidades de transmisión que promete 5G (medidas en Gbps) la viabilidad de 5G depende en gran parte de cuanta fibra óptica será utilizada en estas redes. Y como siempre, las localidades rurales parten en desventaja.

Precisamente es esta necesidad de fibra óptica la que hace que los planes de conectividad de los distintos gobiernos de America Latina cobren mayor importancia. Mayor despliegue de fibra iluminada en zonas rurales facilita el despliegue de nuevas tecnologías, mayor cantidad de conexiones de fibra al hogar viabilizan el uso de tecnologías que sirvan para descargar tráfico de la red del operador móvil y declaraciones sobredimensionadas de la cantidad de fibra óptica disponible lo único que fomentan (aparte de la carrera del interlocutor) es postergar los problemas para ese momento en que arreglarlos se hace sumamente más costoso.

Esta es la tercera entrega de una serie de columnas que tiene como objetivo explicar la evolución de las distintas tecnologías móviles. Las columnas anteriores, son:

Referencias

La imagen es de Unsplash.

La imagen de Dilbert es propiedad de Scott Adams

Una versión de esta columna fue publicada en el diario El Economista el 13 de mayo de 2015.