Las comparaciones siempre son odiosas. Esto se debe a que es un esquema donde siempre hay un ganador y un perdedor. También es un sistema donde muchas veces se omite información que podría servir para explicar las diferencias existentes entre las variables mostradas. Esto puede dar pie a la divulgación de un falso sentido de seguridad por medio de la manipulación de la información, mostrando como resultado los datos que apoyan el discurso del interlocutor independientemente de su cercanía con la realidad.

El mundo de las telecomunicaciones es un gran epicentro de manipulación de datos. Un excelente ejemplo que ha llevado esta práctica al nivel de arte se observa en Puerto Rico, donde tradicionalmente los gobiernos de esta propiedad de los Estados Unidos venden la ilusión de que la isla es parte del mal llamado primer mundo desarrollado. Sin embargo al momento de hacer comparativas en lugar de contrastarse con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) prefieren hacerlo con los de América Latina y no siempre sale bien parado.

El nivel de manipulación redunda en un híper-optimismo por parte de muchos funcionarios públicos que se autocensuran al momento de enumerar los problemas isleños. En la parte de datos estadístico, aun con todos las mejoras que se han visto en la pasada década, hay que hacer un trabajo investigativo para obtener cifras confiables sobre la realidad económica del país. Y ni siquiera hablo del mundo de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC) donde la algarabía gubernamental resulta muchas veces incomprensible.

Entre los datos malditos que parecen ser pecado en los labios de algunos funcionarios públicos puertorriqueños se pueden identificar los publicados por el Negociado del Censo de Estados Unidos que en 2014 estimaba que el 46,2% de los habitantes de este territorio no incorporado estadounidense vivían bajo el nivel de pobreza y un 38,6% de los hogares puertorriqueños recibían algún tipo de asistencia económica gubernamental. Según esta misma entidad del gobierno federal el porcentaje de la población en los estados de la unión bajo el nivel de pobreza se ubicaba en 14,8% en 2014.

¿Dónde ha quedado el primer mundo pregonado por tantas décadas por los políticos locales? ¿Ignoraban la definición de lo que es distribución de riquezas? Y ante la presente debacle económica que enfrenta la isla, ¿por qué exigir al pueblo sacrificios que ellos mismo no están dispuestos a asumir?

Si nos enfocamos en el sector de las TIC, observamos que hay un enorme contraste entre los niveles de adopción en servicios de acceso por parte de la población con el que exhiben la inmensa mayoría de los estados de la unión estadounidense o los estados miembros de la OCDE.

Vale más una palmadita en la espalda y orgullosamente afirmar que en adopción de banda ancha Puerto Rico supera a la gran mayoría de los países de América Latina. Curiosamente el orgulloso autobombo desaparece cuando las cifras se centran en niveles de penetración de servicios móviles (aclaro que la comparación tampoco es justa) pues más de 40 mercados en el hemisferio superan ampliamente a Puerto Rico en esta modalidad, que precisamente es la que masifica el acceso a banda ancha.

Los números mal interpretados que colocan a Puerto Rico como líder tecnológico no mencionan nada sobre como las escuelas se están digitalizando localmente. Reducir digitalización a una foto del político de turno con los estudiantes que reciben el dispositivo a conectarse a Internet es un grave error. ¿Dónde está la capacitación de los maestros? ¿Cuál es la estrategia local para integrar cursos en línea a la educación primaria, secundaria y universitaria como ya se hace en muchos estados de Estados Unidos? ¿Cuál es la estrategia de desarrollo de contenidos pedagógicos segmentados por edad, género, año escolar o materia? ¿Por qué olvidar en este ámbito los esfuerzos de Uruguay o los avances de Colombia en este ámbito? ¿Cómo ignorar las lecciones – positivas y negativas – de la implementación en Antigua & Barbuda?

Así como se puede hacer una larga lista en el campo educativo del poco interés gubernamental en formalizar una estrategia a largo plazo, que supere los términos e intereses partidistas y sirva para contribuir al desarrollo económico y social insular, lo mismo se puede hacer en otras áreas. Luego de muchos años, no hay una estrategia coherente de gobierno electrónico con diferentes agencias utilizando sistemas que no se pueden comunicar entre sí y mucho menos permitir a la población hacer trámites de forma remota por medio de una página Web. Todo lo anterior implica grandes ineficiencias y gastos innecesarios en una economía en quiebra.

Tampoco se observa un impulso gubernamental a la utilización de las TIC en los servicios de salud para acelerar los tiempos de hacer diagnósticos y obtener al menos de forma remota apoyo a los médicos y enfermeras que trabajan en Puerto Rico. Desde mi perspectiva, la implementación de medidas de tele-salud en esta nación Caribeña es cada vez más necesario debido a la hemorragia de profesionales de la salud que emigran del país en búsqueda de un futuro mejor.

Podría seguir enumerando ejemplos para agricultura, turismo, energía y otras áreas de la economía. Realmente las posibilidades son números y dependen todas de la capacitación y apoyo a emprendedores locales que deseen atender necesidades e incrementar productividad por medio de la integración de las TIC.

¿Por qué hago tanto énfasis en la desinformación disfrazada de conocimiento? Lo peligroso de este tipo de acercamiento de enfocarse en ofrecer buenas noticias aunque las mismas sean manipuladas o den un falso sentido de bienestar es que se oculta la verdad. Si la sociedad no conoce cuales son los problemas que enfrenta su país es muy difícil que se organice para solicitar sus derechos. Asimismo, si los servidores públicos no conocen que existe un problema es casi imposible pedirles que tomen las medidas necesarias para arreglarlo.

Lo contrario a Puerto Rico se vive localmente en México, país donde parece deporte nacional decir que está atrasado en todo, me he encontrado con afirmaciones que son apoyadas por comparativas donde la data mostrada no es consistente pues se utilizan cifras de distintos años para diferentes mercados. Otro error común que se ven prácticamente diariamente son las comparativas de ingresos en valor nominal para diferentes años, y en casos extremos, décadas.

Si me regalaran un centavo por cada vez que he leído o escuchado que los entes de regulación para el sector TIC de México son acéfalos, hoy día sería millonario. Hay muchas razones para afirmar que hay elementos del mercado de telecomunicaciones que tienen que mejorar, pero también hay otros elementos donde el país puede considerarse líder a nivel de las Americas – sí, incluyo a los Estados Unidos en este renglón.

Sí, es cierto que debe mejorarse la adopción de servicios de telecomunicaciones para los segmentos económicos de más bajo ingreso, también es cierto que en el mundo inalámbrico México es uno de los líderes regionales en transparencia en todo lo relacionado con su cronograma de asignación de espectro. Cuantos dolores de cabeza me ahorraría si regionalmente los gobiernos de América Latina y el Caribe implementaran un cronograma similar al hecho por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) mexicano.

Si al analista, académico o relacionista público le gusta o no la forma en que se asigna el espectro o los tiempos que puede tardar es otro asunto. Si los precios mínimos son muy altos para algunos o demasiado bajos para otros, hay establecidos mecanismos para que la discusión sea lo más transparente posible por medio de procesos de consulta. Nada es perfecto y nunca estarán todos contentos con las todas las decisiones que puede emitir el IFT – yo tampoco lo he estado. Sin embargo, reconozco que por lo menos existe un cronograma que establece una meta para las autoridades locales.

Si bien la red compartida no ha dejado de ser un tema controversial que levanta muchas pasiones en los distintos segmentos de la industria de telecomunicaciones a nivel local, también es cierto que ha levantado el interés de numerosos gobiernos alrededor del mundo. México con este proyecto se establece como referencia mundial, queda ver con los resultados de esta iniciativa si la referencia es como caso de éxito o practica a evitarse por los reguladores.

Tampoco abogo por ver el vaso siempre medio lleno o medio vacío. Como estudiante que soy de las TIC simplemente me da gusto leer análisis que por lo menos complementen la bilis con un argumento sólido y datos que apoyen la tesis expuesta por el autor. Prefiero el fondo y no la forma, los argumentos sensatos a la demagogia, pero no me gustan los absolutos ni para decir que todo está maravilloso, ni para los que parecen destinados al noveno círculo del infierno de Dante.

Crear problemas y obstáculos ficticios crea una sobrecarga innecesaria de trabajo. En otras palabras, conduce a la misma finalidad que la creación de realidades alternas por parte muchos servidores públicos puertorriqueños: ocultar problemas, una labor que a través de las décadas han logrado convertir en arte.

Referencias

La imagen es del blog: El Quijote en imágenes comentadas.