Siempre me ha llamado la atención la historia, conocer aquellos sucesos del pasado que sirvieron para engendrar la realidad que me ha tocado vivir. Tratar de explorar cuales eran las alternativas derrotadas y ver, desde la facilidad de quien sabe el resultado del partido, si las decisiones tomadas fueron las más correctas. Por algo dirán que quien no conoce la historia estará condenado a repetirla.

Mi interés por la historia me ha llevado a muchos lugares y en más de una ocasión ha definido la ruta de paseo en algún viaje. Es ese deseo de contemplar en vivo lo que tantas veces fue imaginado al leer en las páginas de un libro. Así en ese viaje tan fascinante que es la historia he llegado a conocer desde diferentes perspectivas sobre la fundación de muchas de las repúblicas de América Latina y el Caribe hasta como en medio de la esclavitud había quienes pedían que no les quitaran las cadenas por miedo a esa incertidumbre que presenta la libertad.

Por eso no ha de sorprender la demagogia de quienes aún defiende el status colonial de Puerto Rico y se escudan en la ley internacional – algo que las grandes potencias se pasan por lugares poco bronceados de su cuerpo – para exigir el cumplimiento de una lista de deseos que a la gran mayoría de quienes fungen como propietarios del territorio poco les importa.

Sin embargo, esa es historia para otro día y tal vez para otro blog. Lo que sí puedo confirmar es que lo años me han hecho fanático de la historia de las telecomunicaciones de América Latina y el Caribe, sobre todo del periodo de liberalización y/o privatización de estos mercados donde además de haber sido asiduo lector, también fui participe de la acción.

Entre los temas que siempre me llamaron la atención, se encuentra ese modelo que en la década de 1990 era demonizado por todos: los llamados operadores móviles virtuales (OMV) también conocidos como MVNO por sus siglas en inglés. Muchos de los lanzamientos iniciales bajo este modelo corresponden a empresas que deseaban ir construyendo una más crítica de subscriptores móviles previo a obtener una concesión de espectro radioeléctrico y de esa forma alcanzar la rentabilidad de su operación móvil en el menor tiempo posible.

No obstante, como en pocos temas de telecomunicaciones, cuando se habla de historia de los MVNO sucede algo mágico o trascendental que me limitaré a definir como una chiripiorca enfocada a borrar sucesos del pasado para asignar nuevos inicios.

El ejemplo más claro es el de nombrar como inicio del modelo de MVNO al lanzamiento de Virgin Mobile en el Reino Unido en 1998. Olvidarse de los intentos de MVNO – principalmente aquellos que no apuntaban a obtener espectro radioeléctrico –  que sucedieron en la década de 1990 en varios países nórdicos implica no lograr entender porque el primer contrato de capacidad de este operador virtual inglés le brindó tantas concesiones e ignorar las razones por las que eventualmente tuvo que cambiar de la red que lo hospedaba.

Así como los precios pagados por frecuencias 5G en Italia en el presente traen a más de una persona los malos recuerdos de los resultados de las subastas 3G de Reino Unido y Alemania a finales del siglo pasado y como estas impactaron el desarrollo de los MVNO a nivel global. ¿Por qué la regulación italiana que inicialmente los prohibía cambió? ¿Por qué Hong Kong exigía reservar 30% de la capacidad de espectro 3G para MVNOs?

Sí, la historia es importante y el origen de los OMV debería ser tenido en cuenta por todos.  Sobre todo el aspecto que los describe como modelos de nicho, si son de nicho de mercado es contradictorio esperar que su participación sea enorme en el mismo. ¿Falsas expectativas?

Asimismo, ignorar la historia es negar la existencia de una evolución en el negocio, olvidarse de las características del mercado cuando ocurren los lanzamientos en Europa y Estados Unidos, los fracasos de los primeros intentos en Asia y las dificultades presentes en mercados como Bolivia y Venezuela en la primera década del Siglo XXI.

Es por esta razón que al mirar el caso de México no me deja de sorprender como hay quienes testarudamente indican que el mercado lleva sólo cinco años con presencia del modelo de operadores móviles virtuales. Pensar que en 2006/07 se escuchaban los anuncios de Azteca Móvil (hospedado por Iusacell) y de Maxcom (hospedado por Movistar) sobre como habían adoptado el modelo de operador virtual.

Azteca Móvil pretendía ofrecer tarifas más baratas entre México y EEUU a sus usuarios por lo que contaba con presencia en ambos mercados, siendo Sprint PCS el operador que hospedaba al MVNO en Estados Unidos. Como pueden adivinar la vida de este operador virtual fue muy corta. Maxcom (llegó a superar los 54,000 móviles clientes en 2008) deseaba diversificar su cartera de servicios fijos al agregar el servicio móvil. En su intención de ser proveedor de 4Play, se le unió Megacable en el 2011 con el lanzamiento de su operador virtual Megacel también hospedado por la red de Movistar. Otros operadores por esa época hicieron público su interés en lanzar su MVNO.

Oficialmente el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) señala el 2014 como el año en que surgen los MVNO en México lo que según un estudio publicado en 2018 lo hace líder latinoamericano en el crecimiento de este sector. Personalmente no veo la necesidad de declararse líder o no líder de un sector cuando lo importante es fomentar el crecimiento del mismo evitando los errores del pasado. Sino vean lo que ha sucedido en un vecino mercado latinoamericano que durante varios años manipuló las estadísticas para mostrarse como líder cuando en realidad estaba viviendo un rezago importante en la adopción de nuevas tecnologías.

La historia está escrita y simplemente habría que visitar antiguos comunicados de prensa para ver como distintas empresas alardeaban del lanzamiento de este modelo de negocios en México mucho antes del 2014. De todas formas, cuando son datos falsos los que se presentan como protagonistas el tiempo tiene la mala costumbre de rectificar lo erróneo aunque esto no guste a más de una persona. Aunque siempre existe la posibilidad de que los primeros OMV mexicanos, no lo eran para quien redactaba el informe de forma aleatoria – para mí sí lo eran – y por eso deben ser ignorados pues se consideran parte de la prehistoria. Por eso no cuentan.

Referencia

La imagen es de Pixabay.