La temporada navideña además de paz, amor, armonía, hermandad y otros clichés que vemos –  más en películas o series de televisión que en el día a día –  es, a pesar de todo, una época muy especial. Relevancia que va desde el aspecto trascendental basado creencias religiosas que comparte gran parte de la población del planeta, hasta situaciones terrenales como la preocupación por la cercanía del fin de año y todo lo que esto puede llegar a implicar en términos impositivos.

Estos días son también sumamente importantes para la industria de telecomunicaciones latinoamericana, pues comprende en la gran mayoría de los mercados de la región con el trimestre de mejor facturación y  crecimiento para los operadores. ¿Quién no quiere cumplir los deseos de su persona amada con un celular último modelo que permita el uso de datos? Si lo usa en medio de la cena romántica que le prepara a su pareja para celebrar el amor es otro cantar.

Regalo DIgital

¿Cuántos no han reemplazado los carritos y las muñecas por un Tablet que posee juegos que distraigan al niño durante gran parte del día? Entre el amor, los deseos de dar en lugar de recibir y hacer ese sacrificio porque “se lo merece” el sector de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC) se va renovando. Cada nuevo dispositivo vendido implica una persona que ya no necesita conectarse a las redes de segunda generación, acercando pasito a pasito el apagón de las redes GSM/EDGE.

Por otra parte, también se va incrementando el mercado potencial para los usuarios de aplicaciones móviles tanto de entretenimiento como aquellas más útiles para la persona, pero disruptivas para muchos negocios tradicionales. Ya no se trata de compartir o no compartir la clave de Netflix es ver si por medio de la web puedes vender cosas que para otros son reliquias, alquilar el cuarto o simplemente estudiar gratuitamente.

Regalo

Curiosamente la migración navideña hacia redes totalmente IP también incrementa el número de personas que podrían interesantes en temas tan áridos como la neutralidad de redes. Ahora todo el chisme ese que no importaba puede llegar a ser totalmente interesante porque para variar ahora si podría tocarle a uno las consecuencias según dijo el columnista tal en el periódico cual que luego lo repitió el noticiero ese donde hablan de cosas tecnológicas.

Las fiestas navideñas también son días donde la nostalgia llega a reinar y los recuerdos de personas queridas pero lejanas no dejan de visitarnos. Nos acordamos de aquellos amigos de la infancia, de los colegas de la universidad y de las travesuras de primaria. Afortunadamente en este mundo tan conectado – y eso que el Internet de las Cosas viene demorado – contamos con redes sociales que nos bombardean con alertas de momentos lindos del pasado.

Canela

Hace apenas un par de décadas estos recuerdos simplemente nos habrían sumergido en una intensa melancolía transformando el rostro con una sonrisa ensimismada que nadie a nuestro alrededor puede entender. Ahora la situación se atiende de forma práctica, surgen todo tipo de ofertas por parte de los operadores de telecomunicaciones para ayudar a conectar a las familias que los kilómetros han separado. Las redes sociales tampoco se han quedado atrás y entre video llamadas y emoticones especiales han logrado capturar las más íntimas emociones del ser humano.

Rudolph ya no tiene que molestarse en encender su nariz y el tamborilero no tiene que esforzarse en mantener el ritmo de su tambor. Así como el incienso y la mirra ya no inspiran la demanda de otros tiempos, ahora la demanda se centra en aplicaciones que podrían ser ofrecidas gratuitamente por tiempo limitado gracias a la temporada navideña. Democratización de la música, los videos y el espacio de almacenamiento.

Claro que para muchos lo material es secundario y en estas fechas dan prioridad a estar con sus seres amados. Para ellos, mis respetos y felicidades.

Navidad

Referencia

Todas las imágenes son de Pixabay.