Pasan los años, cambian las naciones y la tecnología sigue evolucionando. Sin embargo, un elemento que no se ha alterado es el impacto que tiene la infancia en todos nosotros. Los niños desbordan con su inocencia y sonrisas una magia que para muchos llega a ser inentendible.

Tal vez sea este ilusión la que inspiró a Martí por primera vez la frase “los niños son la esperanza del mundo,” palabras que con un cambio menor se ha ido replicando a través de los años hasta el punto de hacerme desear que las nuevas generaciones sean más exitosos en sus logros que la mía.

Jose Marti

Desgraciadamente no todo es alegría cuando nos referimos a la niñez. Nos referimos a los seres más frágiles de la existencia y que como los adultos son víctimas de guerras, hambre, esclavitud y todo tipo de explotación. Una realidad que ha acompañado a la humanidad desde sus inicios y que hoy día, como en el pasado, preferimos ignorar. Quizás sea autoprotección evitar contemplar un presente que nos desgarre hasta el tuétano nuestra moral.

No obstante, la importancia de la niñez no ha sido completamente ignorada – no cuento los discursos políticos pre-eleccionarios que muchas veces no terminan en obras. El director mexicano Alfonso Cuarón en el 2006 nos regaló la película “Children of Men” traducida en América Latina como “Niños del hombre” en América Latina e “Hijos de los hombres” en España.

El filme muestra un futuro apocalíptico donde la gran desgracia no es una guerra o invasión sino la incapacidad de las mujeres de quedar embarazadas. La trama comienza más de 18 años desde que el último bebe nació en un mundo donde la desesperanza va acompañada de escuelas vacías y un estado que parece estar en guerra contra su propia población.

El caos se entiende por medio de las reflexiones del protagonista Theo Faron, interpretado por Clive Owen, quien nos recuerda que en 50 años la humanidad dejará de existir. Este personaje también nos regala una de las frases más sombrías del relato: “Really, since women stopped being able to have babies, what’s left to hope for?” [Sinceramente, desde que las mujeres no pueden tener bebes, qué nos queda para tener esperanza].

Hostos

Regresando de ese futuro alterno, nuestro mundo si ha tomado medida para proteger a los niños. La primera se conoce como “Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño” cuyo texto original es en francés. Impulsada por Eglantyne Jebb, fundadora de “Save the Children”, este breve documento fue adoptado por la Sociedad de las Naciones en 1924 y cuenta con cinco artículos. A continuación el texto completo:

Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño

  1. El niño debe ser puesto en condiciones de desarrollarse normalmente desde el punto de vista material y espiritual.
  2. El niño hambriento debe ser alimentado; el niño enfermo debe ser atendido; el niño deficiente debe ser ayudado; el niño desadaptado debe ser reeducado; el huérfano y abandonado deben ser recogidos y ayudados.
  3. El niño debe ser el primero en recibir socorro en caso de calamidad.
  4. El niño debe ser puesto en condiciones de ganarse la vida y debe ser protegido de cualquier explotación.
  5. El niño debe ser educado inculcándole el sentimiento del deber que tiene de poner sus mejores cualidades al servicio del prójimo.

No obstante, este esfuerzo inicial no fue suficiente para garantizar la protección de las personas más débiles en nuestra sociedad. La buena noticia es que estos cinco principios originales han sido la base para que la Organización de Naciones Unidas aprobara otros acuerdos que han expandido los derechos con que cuenta la infancia en la actualidad y entre los que se puede mencionar a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, la Declaración de los Derechos del Niño de 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989.

Nietzsche

Leer estos documentos me parece un requisito indispensable para el progreso de los países en desarrollo. Es lograr entender que las promesas a los padres sobre mejor educación para sus hijos, expansión de servicios médicos o subsidios para una vivienda decente que hacen los funcionarios públicos no son dádivas sino una obligación.

Conocer los derechos de nuestros niños nos permite identificar las mentiras que nos dicen líderes populistas que por medio de la xenofobia y un falso patriotismo difunden odio. Los niños tienen derechos aceptados por todas las naciones del planeta, entre ellos tener una ciudadanía al nacer y no ser discriminados por su origen ético o la religión de su familia.

Mistral

Como si no conocemos nuestros derechos no podemos defenderlos, a continuación el texto íntegro de la Declaración de los Derechos del Niño aprobada en 1959:

Declaración de los Derechos del Niño

20 de Noviembre de 1959

Preámbulo

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la carta su fé en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona humana y su determinación de promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de libertad,

Considerando que las Naciones Unidas han proclamado en la declaración Universal de Derechos Humanos que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ella, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición,

Considerando que el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento,

Considerando que la necesidad de esa protección especial ha sido enunciada en la Declaración de Ginebra de 1924 sobre los Derechos del Niño y reconocida por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los convenios constitutivos de los organismos especializados y de las organizaciones internacionales que se interesan en el bienestar del niño,

Considerando que la humanidad debe al niño lo mejor que puede darle,

La Asamblea General

Proclama la presente Declaración de Derechos del Niño, a fin de que éste pueda tener una infancia feliz y gozar, en su propio bien y en bien de la sociedad, de los derechos y libertades que en ella se enuncian e insta a los padres, a los hombres y mujeres individualmente y a las organizaciones particulares, autoridades locales y gobiernos nacionales a que reconozcan esos derechos y que luchen por su observancia con medidas legislativas y de otra índole, adoptadas progresivamente en conformidad con los siguientes principios:

Principio I

El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta declaración.

Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.

Principio II

El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a la que se atendrá será el interés superior del niño.

Principio III

El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.

Principio IV

El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberá proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y posnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

Principio V

El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.

Principio VI

El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.

Principio VII

El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad.

El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tiene la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe en primer término a los padres.

El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deberán estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.

Principio VIII

El niño debe, en todas circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

Principio IX

El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata.

No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación, o impedir su desarrollo físico, mental o moral.

Principio X

El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.

Referencias

Las imágenes con las citas de Hostos y Martí son de akifrases.com

El video de la película “Children of Men” es de Universal

La foto inicial es de Pixabay