Uno de los datos que no para de sorprenderme es que más del 60% de los Planes de Conectividad* aprobados por los gobiernos de América Latina no contemplan como parte integral del mismo el desarrollo y/o utilización de contenidos. Gran parte de los acercamientos gubernamentales se han centrado principalmente en fomentar la construcción de redes y, en menor grado, facilitar la adquisición por la mayoría de la población de dispositivos que puedan conectarse al Internet.

La falta de inversión directa en desarrollo de aplicaciones y contenidos no debe utilizarse como justificación para denigrar los esfuerzos por incrementar la disponibilidad de Internet en la región. Por el contrario, debe observarse como una oportunidad para los proveedores de contenidos ya establecidos – muchos de ellos entidades financiadas por fondos públicos – para expandir la llegada de sus servicios.

Uno de los mejores ejemplos de la existencia de contenido con alto valor educativo que en la actualidad se encuentra subutilizado en la región es la oferta de los llamados “Cursos Masivos Abiertos y en Línea” mejor conocidos como o MOOC.

Los MOOC son emprendimientos en línea de universidades o empresas privadas que tienen como objetivo impartir de forma masiva cursos de distintos temas y grados de dificultad. La principal característica de los MOOC es que carecen de una fórmula mágica que establece como debe impartirse el curso, su duración o forma de evaluar a los participantes.

Una de las principales interrogantes que hacen los críticos de este modelo de enseñanza es que pueden obtener entidades como la Universidad de Harvard, la UNAM o la Complutense de Madrid para integrar plataformas MOOC. Para responder esta pregunta se debe considerar que la masificación de la educación también implica una serie de beneficios hacia las entidades que imparten los cursos, entre las que se puede mencionar un mayor reconocimiento internacional tanto para la institución como para los profesores y la diversificación de las fuentes de ingresos por medio de la monetización de algunos de estos cursos.

Si nos planteamos como problema la falta de contenidos pedagógicos de calidad en localidades rurales de América Latina, observamos que los MOOC constituyen una importante herramienta para complementar los recursos con que cuentan muchas de las instituciones educativas públicas de América Latina.

En el pasado, una de las principales críticas a las iniciativas que apoyan la entrega de computadores gratuitos en escuelas públicas ha sido la falta de contenido o aplicaciones educativas que promuevan el desarrollo de las destrezas de aprendizaje de quienes las reciben. Ahora, gracias a los MOOCs los gobiernos pueden contar con contenido didáctico adicional sin tener que costearlo. No se trata de reemplazar esfuerzos, sino de utilizar todos los instrumentos disponibles para brindar la mejor educación posible. En otras palabras, utilizar el contenido que se ofrece por los diferentes MOOC para complementar la información que se imparte en el salón de clases.

Es por esta razón que es sumamente importante señalar que ya existen iniciativas para utilizar los MOOC como complemento a la enseñanza en mercados en desarrollo. Entre los ejemplos que merecen mencionarse encontramos a un profesor de la Universidad de El Salvador que como parte del currículo de sus clases incluye las impartidas por Coursera. Asimismo, el Banco Mundial se encuentra colaborando con la Comisión de la Ciencia y Tecnología de Tanzania para mejorar el nivel de educación sobre estas materias por medio de Coursera. En otras palabras, se facilitará a los estudiantes acceso a cursos impartidos por instituciones como la Universidad de Princeton, la Universidad de Tokio o el Instituto Tecnológico de California.

América Latina posee en la actualidad increíbles lagunas en términos a la disponibilidad de Internet a velocidades adecuadas para que la población pueda beneficiarse del mismo. Pero también nos encontramos con una gran brecha en el número de personas que pueden acceder a cursos secundarios y universitarios. Los cursos masivos abiertos en línea constituyen un paso adelante en los existentes para solventar esta brecha.

Ahora el desafío es educar a las autoridades regionales de la conveniencia de contemplar más de cerca de este nuevo fenómeno de educación digital para que su contenido sirva no para substituir sino para complementar la información que se imparten en los salones de clases. Principalmente porque es un contenido ya disponible y muy valioso que debe resaltarse en las comunidades rurales que no tienen fácil acceso a cursos de educación superior.

No me gustaría concluir sin recordarles que en este blog pueden encontrar un listado parcial de las principales plataformas MOOC. Si conoces de alguna nueva plataforma educacional de este tipo que no esté incluida en el listado déjamelo saber.

Mientras tanto yo les iré compartiendo mi experiencia como estudiante de distintos MOOC. Y obviamente me gustaría escuchar de la experiencia que han tenido quienes ya han tomado este tipo de cursos.

* La cifra publicada por Signals Telecom Consulting es de 65%, según el estudio “Guía Básica: Planes de Conectividad en América Latina” de 2013.

El contenido de esta entrada del blog se basa en uno publicado originalmente el 2 de mayo de mayo de 2013 en el portal de noticias Signals Telecom News.