Uno de los temas cada vez más recurrentes en la prensa mundial es la libertad que tienen las personas para utilizar el Internet libremente. Aunque parece sencillo, este tema es sumamente complejo pues incorpora en su haber factores como el poder adquisitivo de las personas que desean estar conectadas y no cuentan con los fondos suficientes para comprar un dispositivo y pagar un monto predeterminado por acceso a Internet. Lo anterior bajo la inferencia que recargar el dispositivo no representaría una mayor dificultad.

Por otro lado, es difícil hablar de la libertad de utilizar el Internet si el usuario objetivo es analfabeta o simplemente no habla uno de los idiomas más tradicionales de la Web: inglés, chino, español, árabe o portugués. ¿Cuán libre puede sentirse un indígena de la Amazonia si toda la información relacionada a su localidad se encuentra en un idioma que no domina? ¿Cuál es la responsabilidad del gobierno nacional ante esta realidad?

También hay que preguntar sobre la libertad en un entorno lleno de restricciones que surgen gracias a medidas de protección a la propiedad intelectual que en ocasiones pueden comprenderse pero en otras parecen elementos de un cuadro de Dalí.

Es por esta razón que merece la pena revisitar un discurso emitido por la Secretaria de Estado de los Estados Unidos durante la primera administración del Presidente Obama donde exponía (ver video abajo) los elementos más importantes de la política de estadounidense hacia la promoción de la libertad y los derechos humanos al ciberespacio.

La fecha de esta ponencia de la ahora candidata a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata es el 22 de enero de 2010 en el Instituto Newseum. Este organismo basado en Washington DC tiene como objetivo fundamental promover las cinco libertades que garantiza la Constitución de los Estados Unidos a todas aquellas personas que residan en su territorio: libertad de culto, libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de asamblea y libertad de petición.

El mensaje

La importancia de este discurso se mide no simplemente en lo que expresa la Secretaria de Estado en ese momento, sino en todo lo que se omite. Son estas omisiones las que llegan a mostrar los verdaderos intereses nacionales de los Estados Unidos pues muchas de ellas son algo más en lo que respecta a la política internacional de este país: excepciones.

Una vez se tiene claro este aspecto, es sencillo identificar los cuatro pilares de la política estadounidense hacia una Internet libre:

  • Explicar las acciones tomadas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos para promover su Iniciativa para la Libertad de Internet que define los parámetros de acción de la administración del Presidente Obama en este aspecto de su política pública.
  • Comunicar que el Internet es una herramienta para el progreso de los derechos humanos. Aquí se hace un énfasis especial en la generación, comunicación e intercambio de información entre personas localizadas en distintos puntos del planeta.
  • Reforzar el rol del Internet como herramienta para el desarrollo en múltiples aspectos, desde el incremento en un punto porcentual en el producto interno bruto (PIB) en un país en vías de desarrollo por cada diez puntos porcentuales de crecimiento en servicios móviles hasta el impulsar el crecimiento de iniciativas de banca móvil y micro-prestamos.
  • Resaltar los peligros que representan aquellos individuos o grupos que utilizan al Internet para cometer crímenes y “promover maldad,” definida con ejemplos que van desde la imposición de censura por parte de gobiernos autocráticos (ej. China, Irán y Vietnam) hasta el reclutamiento de nuevos integrantes para organizaciones terroristas como Al Qaeda.

Otros temas presentados como la importancia de la seguridad cibernética (ciberseguridad), propiedad intelectual y ataques contra grupos religiosos minoritarios a través de blogs que promueven odio también fueron mencionados. Sin embargo, el mensaje clave de este discurso es la libertad de expresión y la búsqueda de una forma de “sincronizar la infraestructura icónica de nuestra edad ” – Internet – a la protección de los derechos humanos.

Diferencias de percepción: público occidental / no occidentales

A pesar de que el discurso se centró mayormente en asuntos de política pública relacionados a la rápida adopción de Internet en todo el mundo, su mensaje aunque bien recibido por los oyentes occidentales podrían no tener el mismo impacto para una audiencia no occidental debido al tipo de ejemplos proporcionados por la ex Secretario de Estado. Cada vez que se identificaba un problema de ciberseguridad se proporcionaba como ejemplo a un país no occidental. Túnez, Egipto, China, Vietnam, Irán y Arabia Saudita fueron los ejemplos dados para mostrar cómo distintos gobiernos limitan la libertad con la que un individuo puede hacer uso de Internet en su jurisdicción.

Oyentes no occidentales inmediatamente se preguntarán cómo es posible que Rusia, uno de los principales autores de los ataques cibernéticos en el mundo, incluyendo el infame ataque de 2007 que paralizó a Estonia [1] no fue mencionado en el listado de gobiernos que utilizan al Internet para cometer crímenes. Entre los otros ejemplos que fueron obviados durante el discurso se puede mencionar el caso de Cuba [2] que activamente censura contenidos de Internet o el de una compañía británica que ofrece software de vigilancia a los gobiernos autoritarios. [3] O el uso de software de vigilancia como FinFisher por muchos miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico. [4]

Autoridad moral

No hay duda de que Estados Unidos como país proyecta alrededor del mundo una gran autoridad moral como un defensor de la libertad de expresión y la protección de los derechos humanos. Dicho esto, también es cierto que mucha gente no está familiarizada con la regulación detrás del Communications Assistance for Law Enforcement Act (CALEA) [5] o el alcance del patrocinio gubernamental a la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses que fue revelada por documentos filtrados por Wikileaks [6], revelaciones que luego fueron confirmadas por la información proporcionada a The Guardian y The Washington post por Edward Snowden. [7]

Como se describe en la página web de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés), con CALEA se “pretende preservar la capacidad de las agencias de seguridad de poder vigilar por medios electrónicos al exigir a los operadores de telecomunicaciones y a fabricantes de equipos de telecomunicaciones modificaciones en el diseño de sus equipos, facilidades y servicios para garantizar que las entidades de gobierno tienen la capacidad de intervenir las redes de comunicaciones según estas vayan evolucionando para poder efectuar la vigilancia [de individuos] deseada”.

Es plausible que una persona familiarizada con esta situación pueda ser de la opinión que Estados Unidos no tiene autoridad moral para pedir la protección de los derechos humanos en el mundo digital.

Empresas de tecnología

Uno de los puntos fuertes del discurso, era el llamado a todos los actores a nivel mundial – gobiernos, sector privado, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil – para ayudar en el uso de las tecnologías digitales como herramienta para la protección de los derechos humanos, fomentar el desarrollo y contribuir en la aprehensión de criminales que pueden utilizar estas tecnologías actos delictivos que van desde ataques cibernéticos con la pornografía infantil.

Sin embargo, esta parte de su discurso, junto con a la explicación de por qué fue creada su Iniciativa de Red Global (donde diferentes actores del sector TIC reconocen la necesidad de trasladar a la Declaración Universal de los Derechos Humanos al mundo digital) [9] podría perderse debido al llamado a los medios de comunicación estadounidenses a que desafíen a gobiernos extranjeros al reportar sus violaciones de derechos humanos. Esta postura podría entenderse como una confirmación de que el gobierno estadunidense utiliza a los medios de comunicación para enviar sus mensajes; en otras palabras, podría interpretarse como la disminución de la libertad de la prensa en los Estados Unidos.

Por último, el discurso llama a empresas de tecnología estadounidenses a alinearse detrás de la decisión del gobierno de promover la libertad digital en el extranjero, ya que son también parte de la “Marca País”. Esta afirmación puede abrir a cuestionamientos sobre si el gobierno y las empresas de tecnología estadounidense utilizarán el mismo escrutinio en su mercado doméstico al que se espera ejerzan en el extranjero.

Referencias

La imagen es de Pixabay.

El video es del Departamento de Estado de Estados Unidos.

[1] Richards, J. (2009). Denial-of-Service: The Estonian Cyberwar and Its Implications for U.S. National Security. International Affairs Review, 18(2). Retrieved May 25, 2016, from http://www.iar-gwu.org/node/65

[2] Salomon, J. (2016, March 11). Six facts about censorship in Cuba. Amnesty International. Retrieved May 27, 2016, from https://www.amnesty.org/en/latest/campaigns/2016/03/six-facts-about-censorship-in-cuba/

[3] McVeigh, K. (2011, April 28). British firm offered spying software to Egyptian regime – documents. The Guardian. Retrieved May 26, 2016, from https://www.theguardian.com/technology/2011/apr/28/egypt-spying-software-gamma-finfisher

[4] Kelley, M. B. (2013, May 2). This Powerful Spy Software Is Being Abused By Governments Around The World. Business Insider. Retrieved May 27, 2016, from http://www.businessinsider.com/countries-with-finfisher-spying-software-2013-5

[5] Communications Assistance for Law Enforcement Act. (n.d.). Federal Communications Commission. Retrieved May 27, 2016, from https://www.fcc.gov/public-safety-and-homeland-security/policy-and-licensing-division/general/communications-assistance

[6] Communications Assistance for Law Enforcement Act. (n.d.). Retrieved May 27, 2016, from https://www.fcc.gov/public-safety-and-homeland-security/policy-and-licensing-division/general/communications-assistance

[7] Greenwald, Glenn (2014). No Place to Hide: Edward Snowden, the NSA, and the U.S. Surveillance State (first ed.). London: Hamish Hamilton. ISBN 978-0-241146-699.

[8] El texto original de la cita en inglés describe a CALEA: “intended to preserve the ability of law enforcement agencies to conduct electronic surveillance by requiring that telecommunications carriers and manufacturers of telecommunications equipment design and modify their equipment, facilities, and services to ensure that they have the necessary surveillance capabilities as communications network technologies evolve”.

[9] Global Network Initiative http://globalnetworkinitiative.org/