Uno de los principales problemas de América Latina es poder ofrecer educación de calidad en zonas pobres o de baja densidad poblacional. Bajos salarios, enormes distancias y falta de materiales dificultan la labor de los docentes encargados en transmitir a sus estudiantes los conocimientos básicos de historia, ciencias y otras materias. Estas condiciones desmoralizan a muchos maestros que no ven posibilidades de progreso personal y/o profesional en regiones tan apartadas de las ciudades.

La historia no es muy diferente si en lugar de escuelas nos enfocamos en centros de salud de estas mismas poblaciones. Aparte de la dificultad en acceder a medicamentos, los encargados en proveer servicios médicos se encuentran aislados e incapaces de consultar de forma inmediata especialistas que les ayuden a diagnosticar a pacientes.

La falta de información no perjudica solo a instituciones públicas, si se toma como ejemplo a pequeños agricultores nos encontramos que muchas veces el dinero que reciben por la venta de sus cultivos es una miseria. Desconocen el precio real que se paga en los centros urbanos por sus productos o el valor que se asigna en mercados internacionales a productos como el café, el arroz o el maíz. O de forma más práctica, no pueden actualizarse de las condiciones meteorológicas para en caso de una inminente emergencia puedan tomar precauciones que eviten la pérdida total de sus siembras.

Como se puede observar, llevar cobertura de telecomunicaciones a zonas apartadas de un país es mucho más que un buen discurso durante una campaña eleccionaria. Llevar acceso celular o de Internet es un paso muy importante para mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de las zonas rurales pues les permite integrarse a la realidad digital del país.

Para que esto ocurra no es suficiente con colocar antenas o enterrar fibra óptica. Es necesario que haya una capacitación que permita a las personas entender que el Internet es mucho más que Facebook, email o videos de YouTube. La capacitación debe incluir desde enseñar a usar las herramientas de gobierno electrónico disponibles a cómo comunicar su realidad por medio de blogs y comunidades virtuales.

Quizás uno de los elementos más importantes es asegurarse de exigirle al gobierno que la cobertura esté acompañada con al menos la presencia de algún operador que les pueda resolver localmente sus problemas sin la necesidad de viajar horas para activar o desactivar una línea. Ofrecer cobertura sin un punto de venta local es como promocionar un restaurante que no tiene comida. Lo verdaderamente importante no son los fierros sino la información que transportan.

Me interesaría conocer distintas experiencias de cobertura rural en América Latina. Conocer un poco más sobre cómo los textos que publican los gobiernos se hacen realidad. Algunas de las preguntas que tengo y que apreciaría que alguno de ustedes me compartiera su experiencia son: ¿Cuál ha sido su experiencia en la expansión de cobertura a zonas rurales? ¿La mayor preocupación de los habitantes? ¿El seguimiento que reciben estas poblaciones luego de integrarse a la cobertura de un operador?

Información Adicional

A aquellos interesados en conocer un poco más sobre las estrategias de cobertura rural que se están implementando en América Latina, les recomiendo leer la “Guía Básica: Planes de Conectividad en América Latina” publicada por Signals Telecom Consulting.