Hace ya varias semanas que estuve en la capital económica de Brasil, São Paulo, participando del mayor congreso de telecomunicaciones de América Latina y el Caribe. La pregunta en mi mente, antes de llegar a este hermoso país plurinacional, era como se encontraba el ambiente político ante unas elecciones que parecían colocar a los brasileños a elegir entre el cáncer o el ebola.

Sin embargo, las esperadas caras de desilusión y tristezas estaban ausentes. El tema parecía ni preocupar a nadie, siendo la respuesta a cualquier pregunta sobre las elecciones presidenciales simple resignación. Fue precisamente en ese trasfondo político que se celebró Futurecom, evento que tiene como particularidad mezclar pabellones donde las empresas muestran lo último en tecnología de telecomunicaciones mientras una agenda de altos funcionarios, tanto del sector privado como del público, comparten sus perspectivas de la industria por cuatro días.

Este año mi intervención en el congreso fue variada, desde brindar una breve presentación en la que mencionaba que cifras de distintas consultoras, por ejemplo la británica Ovum, mostraban una América Latina superando el 120% de penetración móvil. Sin embargo, una depuración de estas líneas nos muestra que las brechas económicas siguen permeando en la región pues aún quedan más de 220 millones de personas que no poseen servicio móvil.

La mayor parte de estos desconectados se ubican en las regiones con menor poder adquisitivo de la región y/o menor densidad poblaciones. Sí, desafortunadamente donde más se necesita la tecnología es donde se hace ausente. Así que el debate de innovación tecnológica, advenimiento de 5G y llegada del Internet de las Cosas para que gane seriedad precisaba centrarse en como el futuro de la industria se dedicará a tratar de frenar la proliferación de más brechas digitales de las que tenemos en la actualidad.

A este reto, se le pueden agregar los comentados por el comisionado presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones de México, Gabriel Contreras, quien durante su conferencia magistral identificó cuatro grandes retos que enfrenta la industria de telecomunicaciones para continuar evolucionando y creciendo durante las próximas décadas: a) una mayor disponibilidad de espectro radioeléctrico que sea utilizado para ofrecer servicios móviles, b) que haya inversión en infraestructura, se fomente el despliegue de tecnologías modernas y que en aquellos casos donde sea beneficioso para el mercado se utilice el modelo de compartición de infraestructura, c) que continúe la transición del protocolo IPv4 al IPv6, y por último d) una rápida y eficiente homologación de equipos.

Los mercados que logren seguir satisfactoriamente este camino estarán acercándose con mayor rapidez a diversos elementos disruptivos que paulatinamente brindarán las tecnologías inalámbricas en la región logrando que para 2025 solo una de cada diez líneas conectadas corresponda a un ser humano – según lo presentado por el IFT. Asimismo,  la información almacenada y analizada, conocida como Big Data, comenzará a ofrecer soluciones que incrementen la eficiencia de los segmentos productivos de la economía y la inteligencia artificial comience a impactar la economía global en las próximas décadas.

En otras palabras, el éxito en la implementación de políticas públicas certeras y encaminadas a acelerar el despliegue de nuevas tecnologías móviles creara la espina dorsal que viabilizara el crecimiento de estos tres elementos.

También pude conversar con otro comisionado del IFT, Sostenes Díaz, quien resaltó la importancia del proceso de reforma en telecomunicaciones para que México avanzara en temas relacionados a la reducción de tarifas, entrada de nuevos operadores y el incremento en la cantidad de espectro radioeléctrico asignado a los operadores para la oferta de servicios móviles.

Lo planteado por el comisionado Días del IFT coincide con las palabras del comisionado Gilbert Camacho Mora de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL) de Costa Rica sobre la importancia de las redes comunitarias: hay que buscar alternativas que permitan conectar a las telecomunicaciones a toda la población. Aquí hay ser conscientes de los aspectos sociales y considerar elementos foráneos a nosotros pero muy arraigados en tres ellos, su cultura, sus costumbres y su idioma.

Una discusión que resultó bastante interesante tomo lugar durante la intervención de los operadores, proveedores de servicio y de infraestructura en un panel sobre ese recurso escaso llamado espectro radioeléctrico. Como era de esperar de esta combinación, el tema neurálgico de la discusión giró acerca de cómo los avances tecnológicos nos permitirán utilizar de forma más eficiente al espectro radioeléctrico para dar mejor servicio a una cantidad cada vez mayor de personas.

Por ejemplo, el presidente de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (URSEC) de Uruguay, Gabriel Lombide, resaltó la agregación de portadoras como una tecnología que continuará teniendo un rol protagonista en los servicios de 4G y 5G al permitir la creación virtual de bloques de espectro con mayor ancho de banda y ofrecerle al cliente una experiencia de uso superior a la que hasta entonces había experimentado.

Sin embargo, la existencia de estas tecnologías no exime a los reguladores a estudiar qué posibilidad tienen nuevas frecuencias de espectro radioeléctrico (tanto bajas, medias como milimétricas) de ser utilizadas para servicios móviles con la llegada de 5G apuntó Agostinho Linhares, director de espectro de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (ANATEL) de Brasil. Casi de forma inmediata compartió la lista de frecuencias en bandas medias y altas que se encuentra bajo estudio en Brasil.

Como pueden se puede observar, el trabajo apenas comienza aunque el principal obstáculo a solventar sea interno. El populismo sea de izquierda o derecha envenena lo que toca.

Referencias

La imagen es de Pixabay.