El origen geográfico de los MOOC está bien definido. Los cursos masivos en línea surgen en los Estados Unidos, con profesores de la Universidad de Stanford teniendo un rol protagónico en su proliferación. De igual forma, muchas de las ventajas de este tipo de cursos son bastante conocidas por quienes se han interesado siendo la más citada democratizar la educación.

Obviamente existen otras oportunidades que viabilizan los MOOC, en este blog he mencionado como el gobierno de Arabia Saudita utiliza los MOOC para expandir la educación universitaria que reciben las mujeres de ese país, como el gobierno de Trinidad & Tobago los ha incorporado en sus iniciativas de educación continua para adultos, como la Comisión Europea los ve como una alternativa viable para incrementar el número de trabajadores con conocimientos técnicos y como pueden ser una herramienta vital para mejorar la educación rural de mercados en desarrollo.

Sin embargo, existe muy poca divulgación sobre cifras relacionadas con este modelo educativo. ¿Cuáles son los números que avalan la existencia de los MOOC? ¿Realmente están democratizando la educación? Para tratar de aclarar algunas de estas dudas, me apoyaré en infografías producidas por nerdwallet, The Best Colleges y Classes & Careers.

Datos de trasfondo

Según Nerd Wallet uno de los aspectos a tener en consideración cuando se habla de los orígenes de los MOOC es el alto costo de la educación en los Estados Unidos. Para ilustrar este punto, indican que el costo promedio para una carrera universitaria de cuatro años es de US$ 89.044 en una entidad pública (léase más barata). Esta cantidad sirve para justificar la idea de que una de las explicaciones del surgimiento de los MOOC es la búsqueda de alternativas más baratas de educación y de modelos que puedan eventualmente complementar los ingresos de las universidades.

El primer curso que puede considerarse como MOOC moderno fue “Connectivism and Connective Knowledge” impartido en el 2008 a cerca de 2300 estudiantes. En este curso también participaron 25 estudiantes de la Universidad de Manitoba que tomaron el curso para crédito universitario pagando por el mismo. En otras palabras, desde sus inicios el elemento de gratuidad de los MOOC ha estado acompañado de una alternativa de pago que justifique la creación del curso.

Rise of the MOOC

¿Cuántos se benefician?

Una de las mayores críticas que hacen los detractores de los MOOC es que muy pocas personas los terminan. Este dato fuerza la pregunta, ¿vale la pena invertir tantos recursos para que solo un 2% o un 10% de quienes se matriculen a estos cursos hayan revisado la totalidad del material que se pone a su disposición?

La información que presenta Classes and Careers indica que todo depende desde que perspectiva se analiza la información referente a los MOOC:

  • El curso “Introducción a la Inteligencia Artificial” de la Universidad de Stanford logró que el 13% de sus cerca de 160.000 estudiantes matriculados terminara el curso: cerca de 21.000 estudiantes.

Quisiera aclarar que desde mi perspectiva mirar solo el número de personas que se matriculan y terminan un MOOC es lograr una visión incompleta. Yo, por ejemplo, en ocasiones me inscribo a un MOOC porque hay un elemento dentro del mismo que me interesa, obtengo la información y abandono el curso. En otras ocasiones, el monto de trabajo que tengo es tanto que prefiero abandonar el curso y tomarlo nuevamente en un futuro cuando tenga el tiempo suficiente para completarlo. Lo anterior sin subestimar los beneficios en reputación y prestigio que puede ganar una entidad académica gracias a su oferta de MOOC.

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Globalización del MOOC

Según The Best Colleges en 2014 había más de 10 millones de personas que han sido estudiantes de al menos un MOOC. El perfil de estos alumnos puede sorprender: más del 80% de los matriculados a MOOC han terminado estudios universitarios o están matriculados en alguna universidad. Estas cifras muestran claramente que los cursos masivos en línea aún no han logrado democratizar el acceso a la educación.

Puedo inferir que parte del problema deriva en los bajos niveles de penetración de Internet en zonas rurales y localidades de bajo poder adquisitivo. El potencial de crecimiento de los MOOC en estos segmentos económicos de la sociedad es increíble, sobre todo en aquellos países con economías en desarrollo.

Si se hace una segmentación de los estudiantes de MOOC por país se observa que aunque el 72% de los estudiantes de estos cursos residen fuera de Estados Unidos, la mayoría de las personas que se matriculan en cursos masivos en línea viven en mercados con economías desarrolladas.  Solo tres economías en desarrollo – Brasil, India y Rusia – se encuentran entre los primeros 10 países con estudiantes matriculados en MOOC.

El crecimiento de los MOOC en mercados con economías en desarrollo aún está en su infancia. Las oportunidades que esto presenta son enormes.

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