El mundo de las telecomunicaciones como cualquier industria tiene un grupo de palabras que son continuamente repetidas en los foros del sector. Algunas de ellas pueden considerarse neutrales, con un significado que fluctúa entre lo positivo o negativo dependiendo del tema en discusión. Aquí el principal exponente es el concepto de regulación, un mal necesario en todos los mercados que fácilmente puede transformar su rol de medicina a veneno por medio de los extremos. Tanto la sub-regulación como la llamada sobre-regulación son lugares que deben evitarse.

También hay palabras que parecen esgrimirse como apología a cualquier acción en el mercado. Por ejemplo, el mal entendido concepto de la convergencia se utiliza comúnmente en América Latina para justificar tanto cualquier movida por parte del sector privado como también cualquier decisión de las autoridades de regulación locales.

Bajo el manto de la convergencia hemos visto como en algunos mercados de América Latina y el Caribe el gobierno decide redefinir el papel de operadores ya establecidos para al considerarlos como nuevos entrantes, otorgarles ventajas que les permita expandir sus servicios (o actualizar la tecnología utilizada) y de esta manera viabilizar su existencia. Hay quienes piensan que este acercamiento parte de un deseo, aún sin cumplir, de impulsar nuevos operadores que en poco tiempo logren establecerse como jugadores nacionales capturando una importante participación de mercado en el proceso.

La palabra convergencia también es comúnmente utilizada para hiperbolizar el impacto que tienen las ofertas empaquetadas de video, telefonía fija, servicio móvil y banda ancha fija (conocidas como cuádruple play) en el mercado. Aquí la principal falla es no entender las diferencias existentes entre un mercado con mayor desarrollo de telecomunicaciones como Estados Unidos y las realidades de consumo e infraestructura que se observan en la región.

Asimismo, hay que entender que la migración del triple play al cuádruple play trae consigo el choque de dos paradigmas: el servicio destinado a una localidad específica (mayoritariamente por contrato en América Latina) vs. un servicio enfocado a individuos que es abrumadoramente utilizado bajo una modalidad prepago. Solventar este pequeño detalle no es sencillo, por esta razón es que los niveles de adopción del cuádruple play son bajos en la mayoría de los mercados donde los servicios móviles son predominantemente prepago.

Otro común error en el discurso de la convergencia es equiparar la posibilidad de ofrecer una gran cantidad de servicios por medio de distintas plataformas tecnológicas con una inmediata masificación de la oferta a nivel nacional. Tal vez el mundo de la televisión paga por medio de IPTV es el segmento que mejor retrata la desconexión entre las realidades del mercado y los deseos regulatorios en la región, una desconexión fundada primordialmente en querer obviar las diferencias en la estructura de costos que posee cada tecnología para ofrecer distintos servicios.

Llegar a pensar que toda línea contratada de DSL en la región puede ofrecer servicios de IPTV de forma inmediata en todos los quintiles socioeconómicos de un país es una ilusión. Es por esta realidad que las ofertas de IPTV que se observan en América Latina y el Caribe se centran en zonas de alto poder adquisitivo. La masificación de la televisión paga se ha efectuado por medio de servicios satelitales. Esto último siempre y cuando quien haga la oferta tenga puntos de venta en aquellas zonas donde exista la demanda apropiada para el servicio.

Finalmente, el termino convergencia es invocado por muchos reguladores como si se hablara de una entidad salvadora de los consumidores que llegará de forma inmediata con tan solo adjudicar nuevas concesiones a nuevos y viejos actores. El gran error es equiparar los planes de negocio y expansión de cada empresa interesada en convertirse en proveedor de servicios de telecomunicaciones, confundiendo en el proceso a los consumidores al exagerar el impacto que las nuevas licencias tendrán en el mercado.

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La imagen es de Pixabay.