Hace varias décadas que la frase “vivimos en un mundo cada vez más globalizado se ha convertido en cliché.” En la actualidad el consumo y disponibilidad de información ha transformado nuestro comportamiento, indistintamente de la plataforma utilizada para acceder a los mismos. Sin embargo, en este panorama cada vez más digital al interacción humana aún es necesaria. Quizás por esta razón las diferentes industrias que constituyen la economía de los distintos países consideran importante la celebración de un congreso global que permita el intercambio de ideas y los logros de sus distintos participantes.

Y es que aquellos eventos que reúnen en sus pasillos a representantes de casi todos los mercados del mundo dejan enseñanzas que traspasan la obviedad de lo exhibido. Son termómetros que permiten cada cierto tiempo observar el estado de la industria a la que esté enfocada. Sobre todo si se hace un alto para escuchar los discursos de sus distintos participantes.

El sector de servicios móviles no es ajeno a este fenómeno, es por esta razón que la Ciudad Condal anualmente cobija al más importante congreso de telecomunicaciones móviles del mundo. Durante unos pocos días lo más novedoso en tecnología es exhibido por distintas empresas con multiplicidad de objetivos que van desde la venta de productos hasta el posicionamiento de marca.

Los temas que resaltan este año eran los esperables: Internet de las Cosas (IoT), el llamado 5G y la moda retro que ha llegado a los teléfonos celulares. Ya en los cuartos de discusión regulatoria, de acceso restringido, el énfasis pasaba por elementos necesarios para que todo lo anterior pueda materializarse en América Latina. Así el interés por todo lo relacionado con administración de espectro, el despliegue de fibra óptica y el impacto que podría tener el IoT fueron protagonistas en las presentaciones de funcionarios de gobierno regionales.

Me parece imprescindible varias preocupaciones compartidas por los gobiernos: el uso de bloqueadores de forma irregular, la armonización regional de las nuevas franjas de espectro radioeléctrico que se espera sean utilizadas para 5G, la calidad en servicios de banda ancha móvil, la seguridad en la red y la implementación de medidas que viabilicen el despliegue de infraestructura.

Omnipresente en todas estas conversaciones estaba el tema de contenidos. Claro que es muy difícil llegar a esa discusión cuando cosas estructurales están enfrentando desafíos que tienen que solventarse si es que se desea que los usuarios comiencen a disfrutar las promesas que ofrecen las nuevas tecnologías.

Personalmente esta desconexión en la feria la encuentro interesante. Por un lado el papel cada vez más importante de los contenidos fuerza a contemplar como el paradigma tradicional evolucionará en los distintos eslabones de su cadena de valor. Por ejemplo, cuál será el futuro de los desarrolladores de aplicaciones en un mundo donde los jardines cerrados parecen no ser visto por muchos actores con buenos ojos. Como la seguridad se debe dar en el comportamiento del individuo, en el celular, en la red y en la aplicación.

Todas estas consideraciones se deben estudiar bajo un marco de recursos limitados por parte del estado, lo que podría forzar el establecimiento de un orden de prioridades que se tienen que cumplir para no violar la normativa legal de cada mercado. Esta misma normativa es la que precisa modernizarse para incorporar en su texto nuevas definiciones y revisar aquellos pasajes que en el presente podrían hacer más daño que bien en el sector.

Ya casi al final del miércoles, mientras me despedía del evento, me encontré con dos periodistas mexicanas. Ambas me preguntaron mi opinión personal, la respuesta se centró en la falta de una conexión directa entre contenidos y redes. Lo que me mostraban me definía muy bien cómo se van a transportar datos pero el trabajo para entender cuáles datos no se define satisfactoriamente. ¿Acaso un teléfono retro con VoLTE le genera suficiente dinero a un operador para obviar que el usuario no podrá tener acceso a otras aplicaciones, léase en algunos casos, a elementos que le incrementan su utilización de paquetes? ¿Qué repercusiones podrían tener en América Latina el anuncio de cambios en el marco regulatorio de los Estados Unidos?

Inmediatamente preguntaron sobre todas las referencias a 5G cuando en México apenas estaban en despliegue de 4G. La respuesta es que unos pocos países ya esta fase estaba superada y el mantener su influencia como líder tecnológico pasaba por esa nueva generación que no poseemos.

De todas formas, tanto en 4G como en 5G el desarrollo, disponibilidad y comercialización de contenidos ya ha cambiado el paradigma de prestado de servicio tradicional.

Referencia

La imagen es de Pixabay.