Los servicios de banda ancha fija han alcanzado un rol protagónico en los programas de desarrollo de decenas de gobiernos en el mundo. Sin embargo, al momento de hablar del crecimiento en el número de accesos muchos parecen olvidar parte de la historia este servicio. El crecimiento de la banda ancha ha estado desde su origen intrínsecamente ligado a la oferta de servicios de TV Paga, en sus inicios ofertada por operadores de CATV. Durante la década de los ’90 muchos cableros comenzaron a modernizar sus redes, habilitándolas para la transmisión de datos de forma bidireccional. Esto les permitió comercializar servicios de telefonía fija y unos pocos años más tarde servicios de banda ancha por medio de Cable Modem. Existen varias explicaciones que intentan justificar los altos niveles de adopción que en sus inicios reflejó el Cable Modem en mercados como EEUU y que no fueron replicados en la mayoría de los mercados de América Latina. Una de las explicaciones señala que algunos de los Baby Bells como la desaparecida Pacific Bell – al igual que Deutsche Telekom en Alemania – atrasaron su lanzamiento de ADSL para continuar generando ingresos de sus servicios de RDSI.

La historia del desarrollo de banda ancha por medio de Cable Modem en América Latina y el Caribe ha sido en su mayor parte disímil al de los EEUU. Existen mercados como Uruguay y Venezuela que reflejan un lento o nulo crecimiento en comparación con otras alternativas como ADSL o FTTx. No obstante, el lento crecimiento del Cable Modem en Venezuela puede explicarse dentro de un contexto político-económico donde la importación de equipamiento es altamente controlada por el gobierno central, mientras que en el caso uruguayo el gobierno prohíbe a los operadores de CATV ofrecer servicios de banda ancha de forma directa. ¿Pero cuál es el rol que juegan los operadores regionales de CATV en el crecimiento de la banda ancha? Sencillo: en numerosas ocasiones han impulsado la llegada de mayores velocidades de acceso, expandido el servicio a nuevas localidades e impulsado la oferta convergente de servicios. Esto sólo se puede alcanzar con una política agresiva de inversión en la modernización de la infraestructura y el lanzamiento de promociones lo suficientemente atractivas que viabilicen el rápido crecimiento de la base de subscriptores.

Tanto VTR en Chile, y en su momento Flow en Jamaica, se han distinguido por siempre tratar de superar la oferta de banda ancha ofrecida por sus competidores. Una de las estrategias más comunes de estos operadores es duplicar / triplicar las velocidades ofrecidas a los usuarios sin que estos tengan que incurrir en costos adicionales. Por su parte en Brasil, Net ha utilizado su HFC para posicionarse como un agresivo competidor de los principales operadores fijos del mercado, siempre impulsando mayores velocidades de banda ancha: Oi y Vivo.

Brasil, Chile y Puerto Rico son mercados que poseen al menos un operador de CATV que se ha visto forzado a evolucionar su posicionamiento como proveedor de servicios de TV restringida en un operador de telecomunicaciones que utiliza la velocidad de banda ancha para diferenciarse de sus competidores. Este enfoque de mercado cobra mayor importancia en un entorno competitivo en el que los servicios de TV restringida enfrentan cada día mayor nivel de competencia por parte de alternativas como el DTH, el IPTV y, de forma más reciente, los servicios OTT de video de proveedores como Netflix, Apple o Hulu. Pero aquí estaríamos entrando en un nuevo tema…

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La imagen es de Pixabay.