El Internet nos brinda la capacidad de conectarnos a medios noticiosos de casi todos los países del mundo. Ahora es posible escuchar emisoras de radio en África, sintonizar la televisión australiana o leer periódicos de Israel con tan sólo poseer una conexión a Internet con un par de Mbps de velocidad. Estar desinformados sobre la realidad del mundo se ha convertido en una elección personal de cada individuo.

No obstante, aún un comportamiento adrede enfocado en ignorar la actualidad no es suficiente para librarnos de reflexiones, burlas o quejas sobre una situación en particular. Los memes, las rede sociales y nuestros propios contactos se encargan de que al menos entendamos que algo importante está sucediendo en algún punto del planeta.

Otra gran ventaja que nos ofrece el Internet es facilitar el acceso a libros gratuitos, desde los que están en dominio público hasta los que nos ofrecen sus autores sin ningún costo. Ejemplos de repositorios virtuales de libros como el Proyecto Gutenberg o la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes facilitan el acceso a textos en diversos idiomas y materias a los que antes era muy difícil acceder fuera de las grandes metrópolis del mundo.

Asimismo, podemos visitar numerosos museos que han ido digitalizando parte de su exhibición para llevar sus obras y conocimiento a un mayor número de personas. Ya no es necesario visitar Paris para conocer cuáles son las obras que almacena el Museo Louvre o visitar sus exhibiciones. Lo mismo puede decirse de bibliotecas que ya prestan a sus visitantes libros de una cada vez mayor colección de obras digitales, la Biblioteca Pública de Boston (una de mis favoritas) ya incluye en su colección versiones digitales de numerosos textos.

También existen múltiples plataformas donde algunos de los principales expertos del mundo, en distintas áreas de investigación, comparten sus descubrimientos por medio de videos. Las universidades cada vez incrementan el número de foros de discusión que transmiten gratuitamente por Internet y el número de cursos en línea que ofrecen gratuitamente a todo aquel interesado en el tema a ser desarrollado por los académicos de la institución.

El mundo binario nos brinda infinidad de herramientas para que logremos entender que la vida no puede reducirse a un mundo de buenos contra malos. Excusas demagógicas que simplifican la realidad con un “nos odian porque tenemos más dinero” pueden ser fácilmente desmentidas conectándose al Internet y leer un poco de historia política de la humanidad.

Double Standard

También hay que ser realista, si un líder elegido por sus constituyentes proyecta una imagen de ignorancia siempre queda la excusa de que nadie es todólogo. Pero si un líder lo único que hace es fomentar división, odio y amenazas el problema se vuelve un poco más serio. Como nos enseña la historia latinoamericana, cada vez que esos tres elementos se reúnen es que tenemos un caudillo mesiánico esencial para nuestra supervivencia.

La mentira tiene un poder que parece hemos olvidado, la memoria contemporánea parece ser más corta aunque los depósitos digitales aumenten su tamaño constantemente. Bastaría revisar la repeticiones de una mentira para encontrar en Goebbels uno de sus principales inspiradores. Él sostenía que la repetición del dato falso puede llegar a convencer a muchos que un cuadrado realmente es un círculo, repetición que peligrosamente se usa contra por algunos imbéciles para insultar a los hispanos, degradar a los musulmanes o robarle derechos a personas con diferente preferencia sexual.

Desgraciadamente, como puede ser verificado en archivos y videos digitales que gratuitamente ofrecen fundaciones y museos de recordación del holocausto, las mentiras de este siniestro propagandista no se limitaron a la geometría.

Es por esta razón que la irresponsabilidad de un líder racista no debe focalizar su condena sólo en el demagogo de turno. Hay que incluir en la condena a todos aquellos que lo apoyaron hasta que llegase al poder. Aunque la vergüenza mayor debe caer sobre aquellos que desde la desigualdad apoyan ciegamente, con labios cerrados y cerebro apagado a personajes que atentan contra su dignidad, todo vale al momento de perseguir el bienestar social a través de un ideal completamente desvirtuado desde sus orígenes.

Como bien puede revisarse en numerosos volúmenes digitales, ningún súbdito colonial logró la igualdad sometiéndose a un indignante vasallaje que lo lleve a renegar de sus orígenes como si no valiera nada. El fin no justifica los medios, hay complicidad en actuar como apologista del odio.

Puerto Rico 2

Nadie se convierte en racista súbitamente, nadie comienza a odiar a quienes tienen distinta preferencia sexual de la noche a la mañana y nadie se hace xenófobo de forma espontánea.

La manipulación de la realidad, la ofuscación de datos y la censura son elementos muy peligrosos si surgen desde quien comanda el poder del gobierno. Justificar tácitamente el racismo al condonar grupos supremacistas blancos, dibujándolos como víctimas es un hecho que simplemente genera asco y temor de la polarización que estamos contemplando todos en primera fila, casi en tiempo real, gracias a la maravilla que es el Internet.

Hablar de superioridad de razas en una sociedad que se descubre cada día como intensamente racista, nos hace olvidar que a finales del siglo pasado ocurrieron dos genocidios, uno por motivos raciales y el otro por diferencias religiosas – sólo el de victimas europeas blancas ameritó intervención internacional.

Vivimos en un mundo que cada vez coloca en manos de un mayor número de personas todo tipo de información, desde clásicos humanísticos hasta innovaciones en el campo de la genética. Paradójicamente, es un mundo donde puede emerger un iletrado fanfarrón como líder que se posiciona como víctima para promocionar odio por el color de piel.

¿Qué hacer? No callar.

Referencias

La imagen principal es de Pixabay.

Las otras imágenes son de Pinterest y @delanadapr.