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¿Cómo puede la innovación social ayudar a las comunidades más pobres?

Hablar de innovación social es referirse a un concepto complejo que carece de una definición definida. El mismo abarca el grupo de acciones que conducen a la mejora de las condiciones de vida de las personas que son el foco de la iniciativa de innovación. Por lo tanto, la innovación social puede tener muchos actores, pero en última instancia, su protagonista principal es el habitante de la ubicación cuyo problema debe abordarse a través del intercambio de conocimiento y la innovación.

El objetivo de este breve artículo es proporcionar una visión general sobre cómo la innovación social podría proporcionar grandes beneficios a las comunidades más pobres. Para alcanzar este objetivo, el se intentará proporcionar ciertos parámetros básicos de lo que podría entenderse como componentes de la innovación social y sus objetivos finales.

Además, se presentará una breve descripción de cómo las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) pueden afectar el progreso de la innovación social. Se utilizarán principalmente ejemplos de América Latina, incluyendo acciones gubernamentales y algunas de las alternativas que las comunidades más pobres de la región tienen a su disposición. Las conclusiones mostrarán cómo las TIC y la innovación social son elementos clave para fomentar el desarrollo en las comunidades más pobres de la región.

¿Qué es la innovación social?

Uno de los términos utilizados por las organizaciones no gubernamentales (ONG) al analizar cambios que mejoran las condiciones de vida de las comunidades más pobres de todo el mundo es la innovación social. Sin embargo, existe un acuerdo tácito entre las ONG y actores, entre ellos el sector privado, para afirmar que «no hay consenso con respecto a la relevancia o el significado específico [de las innovaciones sociales] en las ciencias sociales y las humanidades» (Pol & Ville, 2009).

El concepto innovación social se usa cuando se hace referencia a creaciones que comparten ciertas características comunes o, al menos, un cierto proceso creativo para alcanzar una solución que de manera sostenible atienda una necesidad social. Algunas de estas características se relacionan con el “proceso de innovación tradicional, los objetivos, los actores involucrados, el tipo de valores y los resultados generados, la relación entre los sistemas sociales y tecnológicos (incluso culturales)” (Edwards-Schachtera & Wallace, 2017).

Otra definición la ofrece el Centro de Innovación Social de la Universidad de Stanford utiliza la definición acuñada por Soule, Malhotra y Clavier:

“La innovación social es el proceso de desarrollar e implementar soluciones efectivas para problemas sociales y ambientales desafiantes y, a menudo, sistémicos en apoyo del progreso social.

“La innovación social no es una prerrogativa o privilegio de cualquier forma organizativa o estructura legal. Las soluciones a menudo requieren la colaboración activa de los constituyentes en todo el gobierno, las empresas y el mundo sin fines de lucro” (Stanford Graduate School of Business, 2018).

Como se puede observar, esta definición no incluye la condición de sostenibilidad para la innovación social, una condición que parece ser necesaria cuando la mejora se está produciendo en las comunidades más pobres del mundo. Estas comunidades suelen estar ubicadas alejadas del gobierno central, no poseen una infraestructura buena o confiable, tienen población escasa y un bajo poder adquisitivo. En otras palabras, todos los elementos clave necesarios para no tener influencia política en el proceso de toma de decisiones del gobierno nacional.

El papel de las TIC en la innovación social

Históricamente, muchas personas que han mejorado exitosamente un producto o servicio han estado felices de compartir sus experiencias e innovaciones gratuitamente a su comunidad inmediata. Hippel (2005) describió este acercamiento como parte del deseo inherente de los individuos de colaborar entre sí en procesos que podrían llevar a varios enfoques para compartir gratuitamente su conocimiento a través de esquemas que se han sido denominados con etiquetas que van desde la ‘democratización de la innovación’ hasta la creación de ‘comunidades de innovación’.

La adopción generalizada de las TIC ha hecho que el impacto y el alcance de las innovaciones locales sean mayores, ya que las diferentes comunidades pueden tener miembros ubicados en diferentes países, lo que permite una difusión más rápida de los nuevos conocimientos. En otras palabras, aunque la innovación social ha estado ocurriendo sin el uso de tecnologías digitales, su presencia ubicua ha fortalecido su papel como facilitadores de la colaboración y repositorios de conocimiento donde los individuos pueden buscar ideas o incluso pedir ayuda para identificar como se solucionaron casos relacionados a los que desean resolver. Eso puede ayudar a formular una solución para el problema que ellos quieren resolver.

Gabor (2017) destaca el potencial de colaboración de las TIC para promover innovación social, ya que considera «una plataforma de colaboración para los grupos objetivo con el fin de involucrarlos en la creación conjunta y el diseño conjunto de nuevos servicios complementarios». Ejemplos de cómo la tecnología puede ayudar a que los innovadores de las aldeas rurales abunden, por ejemplo, durante una presentación Gopi Kallayil de Google proporcionó el ejemplo de cómo en la aldea de Soy en Kenia, el productor de papas Zack Matere pudo encontrar una cura para su cultivo y ayudó Un amigo en la construcción de un molino de viento con tan solo mirar información en Internet (TEDx Talks, 2012).

TIC, Innovación Social y América Latina

Está bastante claro que se ha superado el objetivo inicial de las TIC, habilitar las comunicaciones de voz entre todos sus usuarios. La gente ya no se acerca a estas redes con la necesidad única de comunicarse, ahora las miran como fuentes de entretenimiento, información y, en general, como una herramienta para el desarrollo. Estos nuevos usos son a su vez nuevas aristas en el análisis de tecnologías que se están implementando para permitir una transmisión de datos más rápida y una menor latencia en diferentes plataformas tecnológicas.

Los gobiernos de América Latina no son ajenos a las nuevas oportunidades creadas por la tecnología, muchos de ellos han instituido planes nacionales de conectividad para ampliar el alcance de la tecnología moderna al menos el 99% de la población (Galperin, Mariscal y Fernanda Viecens, 2013).

Los planes nacionales de conectividad deben formularse comprendiendo que las TIC, al crear valor para las personas y la sociedad, actúan como herramientas de desarrollo que ayudan a mejorar sus condiciones de vida y tienen un impacto positivo en su bienestar económico (Morrar, Arman y Mousa, 2017). Esta nueva visión de la tecnología ha ayudado a los gobiernos latinoamericanos a evolucionar su enfoque de conectividad desde una perspectiva centrada en la infraestructura a un modelo más inclusivo donde la cobertura es solo parte de un objetivo más amplio que incluye mejoras en educación, salud y otras áreas como la agricultura. Sin embargo, un componente importante de cada plan nacional de conectividad es capacitar a los habitantes de lugares pobres para que desarrollen soluciones a los problemas locales.

Esto se ha reflejado en la decisión de países como Colombia que han creado una entidad pública oficial, el Viceministerio de Economía Digital, para permitir el uso coordinado de la tecnología en los diferentes organismos que conforman el gobierno (Luna, 2017). Este esfuerzo coordinado para digitalizar al gobierno está siendo acompañado con la introducción de nuevos cursos y títulos relacionados con las TIC en las universidades locales y la creación de al menos un centro de conexión a Internet financiado por el gobierno en cada municipio del país.

Otros países, como Uruguay, se centran en la capacitación de docentes y estudiantes en el uso de las TIC a través de la provisión de tabletas gratuitas con contenido pedagógico. Esto ha sido acompañado con logística para mantenimiento y reparación, pero también con cursos de entrenamiento para maestros en cómo usar estas nuevas herramientas para complementar sus enseñanzas en el aula. Uno de los objetivos de la introducción de tecnologías digitales desde el inicio del aula es promover la cultura de innovación entre las nuevas generaciones (Arocena y Sutz, 2011). Se les debe dar la oportunidad de encontrar soluciones a los problemas que pueden enfrentar en el futuro.

Está claro que «la digitalización desempeña un papel clave en la configuración de los límites del sector [de la innovación social], fomentando continuamente su naturaleza intersectorial y cambiando constantemente el fenómeno [Innovación Social], que no es fácil de definir en relación con los mercados, productos y servicios». ”(Maiolini et al., 2016).

Innovación social para las comunidades más pobres

Aunque muchos proyectos de innovación social se han producido sin el uso de tecnologías digitales, las TIC representan una herramienta importante para acelerar el proceso de innovación. Los dos roles principales que cumplen las TIC son como facilitadoras de colaboración y repositorios de conocimiento. De esta forma, personas que buscan información para atender un problema específico podrían obtener el conocimiento necesario para desarrollar la innovación que soluciones la necesidad local. En otras palabras, proporcionan una plataforma para intercambiar información y comunicar experiencias.

Al examinar a las poblaciones más pobres de América Latina, las iniciativas de innovación social deben tener un enfoque dual para garantizar que aquellos que necesitan la asistencia la reciban. Primero, tiene que haber un esfuerzo centrado en fomentar actividades de innovación en áreas urbanas, ya que representan más del 80% de la población de la región (UN-HABITAT, 2012). Lo anterior sin olvidar que más del 30% de la población de América Latina vive en la pobreza (CEPAL, 2017). Los habitantes de menores ingresos se concentran en las favelas y otros terrenos invadidos donde se crean los barrios marginales que albergan miles de hogares. La principal ventaja de estos asentamientos urbanos sobre sus pares en el área rural es el tipo de infraestructura de telecomunicaciones que está disponible.

Otra área de atención son las zonas rurales con baja densidad poblacional y una infraestructura de telecomunicaciones menos robusta. Afortunadamente, los planes nacionales de conectividad paulatinamente están abordando este problema e implementando estrategias híbridas donde se implementa la tecnología más costo-eficiente (es decir, cobre, fibra óptica, microondas, conexión inalámbrica o satélite) para proporcionar conectividad a todos los centros de población rural.

Bajo esta realidad, es fácil comprender cómo las comunidades más pobres representan el segmento de la población que puede obtener un mayor beneficio de la innovación social. Para lograr este objetivo, Mulgan (2006) identificó los pasos que podrían identificarse como parte de cualquier producto de innovación social:

  • Comprensión de las necesidades locales inmediatas y recursos disponibles;
  • Generación de posibles soluciones al problema identificado;
  • Desarrollo de la idea, creación de prototipos y pruebas;
  • Uno debe ser capaz de replicar la solución en otras áreas; y
  • Aprender, evolucionar y adaptar la solución a los nuevos retos de la localidad.

Para cumplir cada uno de estos pasos, los innovadores locales deben conocer las herramientas tecnológicas que tienen a mano y cómo funcionan. Deben haber encontrado un vínculo entre las herramientas tecnológicas a su disposición, saber cómo usarlas y entender las ramificaciones del problema que deben abordar. Una vez que se haya establecido este enlace, el siguiente paso sería comprender si la solución que se implementará sería de larga duración o solo temporal. Esto se determinaría dependiendo de la disponibilidad de las herramientas avanzadas proporcionadas por los representantes del sector público y / o privado.

De darse una implementación de corto plazo, lo más probable es que los innovadores continúen su búsqueda de una solución duradera que mejore las condiciones de vida de su pueblo o ciudad. Durante este proceso, una cosa debe quedar clara en todo momento: la tecnología no puede imponerse, debe compartirse y explicarse, solo así será aceptada por los usuarios previstos y podrá comenzar el proceso de Innovación Social (Banco Mundial, 2017).

Conclusiones

La innovación social podría definirse como un término general que se refiere a iniciativas que proporcionan una solución a una necesidad social. Esta solución es creada por una persona o entidad que identifica necesidades comunes de un grupo social y busca cómo abordarla utilizando materiales locales y, cada vez más, el conocimiento que se puede encontrar a través del uso de las TIC.

La llegada de las TIC a la vida de un segmento más grande de la población es parte de los esfuerzos generales de los gobiernos para aumentar el número de personas con conocimientos de computación bajo su jurisdicción bajo los Planes Nacionales de Conectividad. Las iniciativas buscan brindar cobertura a nivel nacional a todos los habitantes, con servicios básicos como Internet provisto por la tecnología más rentable disponible de acuerdo con la ubicación geográfica y el terreno.

Nadie conocer mejor las necesidades inmediatas de una población que sus miembros. La innovación social debe ser un proceso sistémico en el que los participantes indígenas tengan un papel activo y decisivo. Los entes externos pueden estar presentes para apoyar las iniciativas a través de una agenda de conectividad nacional (gobierno) o de iniciativas de responsabilidad social (sector privado) teniendo en cuenta que para que una innovación resista la prueba del tiempo y sea sostenible, debe considerar cuatro aspectos importantes: ser de bajo costo, ser fácil de adoptar, tener gran aplicabilidad (fuerte demanda local) y que se pueda replicar o modificar para satisfacer necesidades similares pero no idénticas (May y Saleh, 2018).

Las comunidades más pobres de América Latina pueden beneficiarse de la innovación social al abordar los desafíos o problemas locales mediante el uso de las TIC ya que estas permiten el intercambio de conocimientos y la colaboración. La implementación de soluciones de bajo costo también viabilizará a gobiernos locales poder continuar sus esfuerzos para aumentar la disponibilidad de las TIC y el conocimiento de cómo operarlas.

Por último, un mayor compromiso de las autoridades en fomentar desarrollo e innovación por medio de uso de TIC podría redundar en una participación más activa del sector privado en iniciativas similares. Su rol probablemente se enfocará en financiar esfuerzos tanto existentes como de emprendimientos propios (encumbrados en las iniciativas de responsabilidad social de las empresas) destinados a aumentar la alfabetización informática y el desarrollo económico.

Referencias

Arocena, R. y Sutz, J. (2011). Uruguay: Higher Education, National System of Innovation, and Economic Development in a Small Peripheral Country. 77-96. 10.1007/978-1-4419-7509-6_5.

ECLAC. (2017). Poverty Increased in 2016 in Latin America and Reached 30.7% of the Population, a Percentage Seen Holding Steady in 2017 | Press Release | Economic Commission for Latin America and the Caribbean. [Online] Recuperado de: https://www.cepal.org/en/pressreleases/poverty-increased-2016-latin-america-and-reached-307-population-percentage-seen [1 de abril de 2018].

Edwards-Schachter, M. y Wallace, M. (2017). ‘Shaken, but not stirred’: Sixty years of defining social innovation. Technological Forecasting and Social Change, 119, pp.64-79.

Galperin, H., Mariscal, J. y Fernanda Viecens, M. (2013). One goal, different strategies: an analysis of national broadband plans in Latin America. info, 15(3), pp.25-38.

Hippel, E. (2005). Democratizing innovation. 1st ed. Cambridge [MA]: MIT Press, pp.93-98.

Luna, D. (2017). La era de la economía digital. Dinero. [Online] Recuperado de: http://www.dinero.com/economia/articulo/la-era-de-la-economia-digital-por-david-luna/250789 [30 de marzo de 2018].

Maiolini, R., Marra, A., Baldassarri, C. y Carlei, V. (2016). Digital Technologies for Social Innovation: An Empirical Recognition on the New Enablers. Journal of technology management & innovation, 11(4), pp.22-28.

May, M. y Saleh, A. (2018). Four lessons on how smarter innovation can help fight poverty. [Online] World Economic Forum. Recuperado de: https://www.weforum.org/agenda/2016/10/four-lessons-on-how-smarter-innovation-can-help-fight-poverty/ [29 de marzo de 2018].

Morrar, R., Arman, H. y Mousa, S. (2017). The Fourth Industrial Revolution (Industry 4.0): A Social Innovation Perspective. Technology Innovation Management Review, 7(11), pp.12-20.

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Pol, E. & Ville, S. (2009). Social innovation: buzz word or enduring term?. The Journal of Socio-Economics, 38 (6), 878-885.

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World Bank. (2017). Real social innovation needs empathy and understanding- podcast with Richard Hull. [Online] Recuperado de: https://blogs.worldbank.org/publicsphere/real-social-innovation-needs-empathy-and-understanding-podcast-richard-hull [27 de marzo de 2018].

2 Comentarios

  1. Boris Graizbord

    buenisimo paper

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